sábado, 14 de julio de 2018

Encuentran el objeto más brillante del amanecer del universo

Encuentran el objeto más brillante del amanecer del universo

Se trata de un cuásar hiperbrillante que expele plasma y podría arrojar luz sobre el universo temprano.


Sarah Romero Julio 2018

Un equipo de astrónomos del Instituto Carnegie en Washington (EE. UU.) ha encontrado el objeto más brillante jamás descubierto en el universo primitivo, a 13.000 millones de años luz de distancia. Se trata de un cuásar de una época en la que nuestro universo tenía solo el 7% de su edad actual. Un cuásar es una galaxia que orbita un agujero negro supermasivo que se alimenta activamente de material. Las emisiones de luz y radio que vemos son causadas por el material alrededor del agujero negro, llamado disco de acreción. Este disco contiene polvo y gas girando a velocidades increíbles -como el agua que baja por un desagüe-, generando una fricción inmensa al ser atraída por la fuerza gravitacional masiva del agujero negro central. A medida que consumen materia, expulsa potentes chorros de plasma a casi la velocidad de la luz. Estos chorros son extremadamente brillantes en el espectro de frecuencia de radio. Fue precisamente esta señal que emanaba del cuásar recientemente descubierto, llamado PSO J352.4034-15.3373 (P352-15 para abreviar), la que fue recogida por el radiotelescopio Very Long Baseline Array. Clic AQUÍ para seguir leyendo y ver las imágenes.

viernes, 13 de julio de 2018

Un meteorito genera una gran bola de fuego sobre el Mediterráneo y cae al mar frente a Murcia

Un meteorito genera una gran bola de fuego sobre el Mediterráneo y cae al mar frente a Murcia


Ciencia EFE Toledo 9 JUL. 2018 14:38

Una roca procedente de un cometa ha generado la pasada madrugada una gran bola de fuego que ha sobrevolado el sur del país, de la que un pequeño fragmento se ha convertido en meteorito y ha caído al mar Mediterráneo frente a las costas de Murcia. El fenómeno, que se ha producido a las 5:13 horas, según informa en un comunicado el complejo astronómico de La Hita, en La Puebla de Almoradiel (Toledo), ha sido recogido por los detectores que tiene instalados en la Universidad de Huelva, así como en los observatorios astronómicos de Calar Alto (Almería), La Sagra (Granada) y Sevilla. Clic AQUÍ para seguir leyendo y ver los vídeos.

Detectado el origen de las partículas fantasma que bombardean la Tierra

Detectado el origen de las partículas fantasma que bombardean la Tierra

Un neutrino llegado de una galaxia a 4.000 millones de años luz identifica una fuente de rayos cósmicos y desvela un enigma cosmológico que ha durado más de un siglo






El 22 de septiembre de 2017, en el Polo Sur, a más de un kilómetro bajo el hielo de la Antártida, saltaron las alarmas en el detector IceCube. Este coloso de la ciencia caza más de 200 neutrinos al día, pero este era único porque tenía una energía muchas veces superior a la del resto de neutrinos, lo que indicaba su lejana procedencia. Gracias a esta partícula, cuya detección se ha anunciado hoy en dos artículos publicados en Science, se ha conseguido resolver un enigma cosmológico de más de 100 años: ¿De dónde vienen los rayos cósmicos, las emisiones de partículas más potentes que se conocen? Clic AQUÍ para seguir leyendo y ver la imagen.

Más información: https://www.lavanguardia.com/ciencia/fisica-espacio/20180712/45855523080/fuente-rayos-cosmicos-alta-energia-neutrinos-icecube.html

viernes, 6 de julio de 2018

El VLT de ESO capta la primera imagen confirmada de un planeta recién nacido

El VLT de ESO capta la primera imagen confirmada de un planeta recién nacido

El espectro revela una atmósfera nubosa


2 de Julio de 2018
SPHERE, un instrumento buscador de planetas instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, ha captado la primera imagen confirmada de un planeta formándose en el polvoriento disco que rodea a una estrella joven. El joven planeta está haciéndose camino a través del disco primordial de gas y polvo que rodea a la joven estrella PDS 70. Los datos sugieren que la atmósfera del planeta es nubosa.
Un equipo de astrónomos, liderado por un grupo del Instituto Max Planck de Astronomía, en Heidelberg (Alemania), ha captado una espectacular instantánea de formación planetaria alrededor de la joven estrella enana PDS 70. Utilizando el instrumento SPHERE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO —uno de los instrumentos de búsqueda de planetas más potente del momento—, el equipo internacional ha realizado la primera detección firme de un planeta joven, llamado PDS 70b, hendiendo un camino a través del material que rodea a la joven estrella (y a partir del cual se forman planetas) [1].
El instrumento SPHERE también permitió al equipo medir el brillo del planeta en diferentes longitudes de onda, lo que, a su vez, permite deducir las propiedades de su atmósfera.
El planeta destaca claramente en las nuevas observaciones, visible como un punto brillante a la derecha del centro ennegrecido de la imagen. Se encuentra aproximadamente a 3.000 millones de kilómetros de la estrella central, lo cual equivale a la distancia entre Urano y el Sol. El análisis muestra que PDS 70b es un planeta gaseoso gigante con una masa unas cuantas veces la de Júpiter. La superficie del planeta tiene una temperatura de aproximadamente 1000° C, mucho más caliente que cualquier planeta de nuestro Sistema Solar.
La región oscura en el centro de la imagen se debe al uso de un coronógrafo, una máscara que bloquea la luz cegadora de la estrella central y permite a los astrónomos detectar a sus compañeros planetarios del disco, mucho más tenues. Sin esta máscara, la débil luz del planeta sería totalmente superada por el intenso brillo de PDS 70.
Estos discos alrededor de estrellas jóvenes son los lugares en los que nacen los planetas, pero hasta ahora sólo un puñado de observaciones han detectado indicios de planetas bebé en ellos”, explica Miriam Keppler, que lidera el equipo detrás del descubrimiento del planeta PDS 70, aún en formación. “El problema es que, hasta ahora, la mayoría de estos candidatos a planeta podrían ser solo fenómenos en el disco”.
El descubrimiento del joven compañero de PDS 70 es un emocionante resultado científico que ya ha merecido una investigación más profunda. En los últimos meses, un segundo equipo, que implica a muchos de los astrónomos del equipo del descubrimiento, incluyendo a Keppler, ha seguido estudiando las observaciones iniciales para investigar al nuevo compañero planetario de PDS 70 con más detalle. No solo han obtenido la espectacular imagen del planeta que se muestra aquí, sino que fueron incluso capaces de obtener un espectro del planeta. El análisis de este espectro indicó que su atmósfera está turbia.
El compañero planetario de PDS 70 ha escavado un disco de transición (un disco protoplanetario con un gigantesco "hueco" en el centro). Estas brechas internas se conocen desde hace décadas y se ha especulado con que fueran fruto de la interacción entre el disco y el planeta. Ahora, por primera vez, podemos ver el planeta.
Los resultados de Keppler ofrecen una nueva perspectiva sobre las primeras etapas de evolución planetaria, que son complejas y que no comprendemos del todo” comenta André Müller, líder del segundo equipo que investiga al joven planeta. “Necesitábamos observar un planeta en el disco de una estrella joven para comprender realmente los procesos de formación planetaria”. Determinando las propiedades atmosféricas y físicas del planeta, los astrónomos son capaces de probar modelos teóricos de formación planetaria.
Esta visión del nacimiento de un planeta bañado en polvo ha sido posible gracias a las impresionantes capacidades tecnológicas del instrumento SPHERE de ESO, que estudia exoplanetas y discos alrededor de estrellas cercanas utilizando una técnica conocida como imagen de alto contraste, todo un reto. Incluso bloqueando la luz de una estrella con un coronógrafo, SPHERE debe aplicar estrategias de observación concebidas de un modo inteligente y técnicas de procesamiento de datos para filtrar la señal de los débiles compañeros planetarios alrededor de estrellas jóvenes brillantes [2] en múltiples longitudes de onda y en diferentes épocas.
Thomas Henning, director del Instituto Max Planck de Astronomía y líder de los equipos, resume la aventura científica: “Después de más de una década de enormes esfuerzos para construir esta máquina de alta tecnología, ¡ahora SPHERE nos permite recoger lo sembrado con el descubrimiento de planetas bebé!”.

Notas

[1] Las imágenes del disco y del planeta y el espectro del planeta han sido captados durante el desarrollo de dos programas de sondeo llamados SHINE (SpHere INfrared survey for Exoplanets, sondeo de exoplanetas en el infrarrojo con SPHERE) y DISK (sondeo de SPHERE para discos circunestelares). SHINE pretende obtener imágenes de 600 estrellas jóvenes cercanas en el infrarrojo cercano utilizando el alto contraste y la alta resolución angular de SPHERE para descubrir y caracterizar nuevos exoplanetas y sistemas planetarios. DISK explora sistemas planetarios jóvenes conocidos y sus discos circunestelares para estudiar las condiciones iniciales de la formación planetaria y la evolución de las arquitecturas planetarias.
[2] Con el fin de extraer la débil señal del planeta junto a la brillante estrella, los astrónomos utilizan un sofisticado método que se beneficia de la rotación de la Tierra. En este modo de observación, SPHERE toma continuamente imágenes de la estrella durante un período de varias horas, manteniendo el instrumento tan estable como sea posible. Como consecuencia, el planeta parece girar lentamente, cambiando su ubicación en la imagen con respecto al halo estelar. Mediante elaborados algoritmos numéricos, las imágenes individuales se combinan de tal manera que todas las partes de la imagen que no parecen moverse durante la observación, como la señal de la propia estrella, se filtran. Esto deja sólo aquellos objetos que se mueven aparentemente — haciendo visible el planeta.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en dos artículos científicos titulados: “Discovery of a planetary-mass companion within the gap of the transition disk around PDS 70” y “Orbital and atmospheric characterization of the planet within the gap of the PDS 70 transition disk”, ambos publicados en la revista  Astronomy & Astrophysics.
El equipo tras el artículo del descubrimiento está formado por M. Keppler (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); M. Benisty (Univ. Grenoble, Francia, y Unidad Mixta Internacional Franco-Chilena de Astronomía, Chile),  A. Müller (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); Th. Henning (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); R. van Boekel (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); F. Cantalloube (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); C. Ginski (Observatorio de Leiden, Países Bajos); R.G. van Holstein (Observatorio de Leiden, Países Bajos); A.-L. Maire (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); A. Pohl (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); M. Samland (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); H. Avenhaus (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); J.-L. Baudino (Departamento de Física, Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido); A. Boccaletti (LESIA, Observatorio de París, Francia); J. de Boer (Observatorio de Leiden, Países Bajos); M. Bonnefoy (Univ. Grenoble, Francia); S. Desidera (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia);  M. Langlois (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Marsella, Francia, y CRAL, UMR 5574, CNRS, Universidad de Lyon, Escuela Normal Superior de Lyon, Francia); C. Lazzoni (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); N. Pawellek (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); T. Stolker (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); A. Vigan (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Marsella, Francia); T. Birnstiel (Observatorio de la Universidad, Facultad de Física, Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, Alemania); W. Brandner (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); G. Chauvin (Univ. Grenoble, Francia, y Unidad Mixta Internacional Franco-Chilena de Astronomía, Chile); M. Feldt (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); M. Flock (Laboratorio de Propulsión a Chorro, JPL, Instituto Tecnológico de California, EE.UU., e Instituto Kavli de Física Teórica, Universidad de California, EE.UU.); J. Girard (Univ. Grenoble, Francia, y ESO, Chile); R. Gratton (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); J. Hagelberg (Univ. Grenoble, Francia); A. Isella (Universidad Rice, Departamento de Física y Astronomía, EE.UU.); M. Janson (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania, y Departamento de Astronomía, Universidad de Estocolmo, Suecia); A. Juhasz (Instituto de Astronomía, Cambridge, Reino Unido); J. Kemmer (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); Q. Kral (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, París, Ciudad de la Sorbona, Francia, e Instituto de Astronomía, Cambridge, Reino Unido); A.-M. Lagrange (Univ. Grenoble, Francia); R. Launhardt (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); G. Marleau (Instituto de Astronomía y Astrofísica, Universidad Eberhard Karls de Tübingen, Alemania, e Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); A. Matter (Universidad de la Costa Azul, OCA, CNRS, Francia); F. Ménard (Univ. Grenoble, Francia); J. Milli (ESO, Chile), P. Mollière (Observatorio de Leiden, Países Bajos); C. Mordasini (Instituto de Física, Universidad de Berna, Suiza); J. Olofsson (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania, Instituto de Física y Astronomía, Facultad de Ciencias, Universidad de Valparaíso, Chile, y Núcleo Milenio Formación Planetaria - NPF, Universidad de Valparaíso, Chile); L. Pérez (Instituto Max Planck de Astronomía, Bonn, Alemania y Universidad de Chile, Departamento de Astronomía, Chile), P. Pinilla (Departamento de Astronomía/Observatorio Steward, Universidad de Arizona, EE.UU.); C. Pinte (Univ. Grenoble, Francia, UMI-FCA, CNRS/INSU, Francia (UMI 3386), y Depto. de Astronomía, Universidad de Chile, Chile, y Centro Monash de Astrofísica (MoCA) y Escuela de Física y Astronomía, Universidad de Monash, Australia); S. Quanz (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); T. Schmidt (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); S. Udry (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza); Z. Wahhaj (ESO, Chile); J. Williams (Instituto de Astronomía, Universidad de Hawái en Manoa, Honolulu, EE.UU.); A. Zurlo (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia, Núcleo de Astronomía, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Diego Portales, Chile, Escuela de Ingeniería Industrial, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Diego Portales, Chile); E. Buenzli (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); M. Cudel (Univ. Grenoble, Francia); R. Galicher (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); M. Kasper (ESO, Alemania); J. Lannier (Univ. Grenoble, Francia); D. Mesa (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia, e INCT, Universidad De Atacama, Copiapó, Chile); D. Mouillet (Univ. Grenoble, Francia); S. (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); G. Salter (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); E. Sissa (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); F. Wildi (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza); L. Abe (Universidad de la Costa Azul, OCA, CNRS, Lagrange, Francia), J. Antichi (INAF - Observatorio Astrofísico de Arcetri, Italia); J.-C. Augereau (Univ. Grenoble, Francia); P. Baudoz (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); J.-L. Beuzit (Univ. Grenoble, Francia); P. Blanchard (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); S. S. Brems (Observatorio de Heidelberg Königstuhl, Centro de Astronomía de la Universidad de Heidelberg, Alemania);  M. Carle (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); A. Cheetham (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza); A. Costille (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); A. Delboulbé (Univ. Grenoble, Francia); C. Dominik (Instituto de Astronomía Anton Pannekoek, Países Bajos); P. Feautrier (Univ. Grenoble, Francia); L. Gluck (Univ. Grenoble, Francia); D. Gisler (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); Y. Magnard (Univ. Grenoble, Francia); D. Maurel (Univ. Grenoble, Francia); M. Meyer (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); T. Moulin (Univ. Grenoble, Francia); T. Buey (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); A. Baruffolo (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); A. Bazzon (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); V. De Caprio (INAF - Observatorio Astronómico de Capodimonte, Italia); M. Carbillet (Universidad de la Costa Azul, OCA, CNRS, Lagrange, Francia); E. Cascone (INAF - Observatorio Astronómico de Capodimonte, Italia); R. Claudi (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); K. Dohlen (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); D. Fantinel (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); T. Fusco (ONERA, Oficina Nacional de Estudios e Investigaciones Aeroespaciales, Francia); E. Giro (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); C. Gry (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); N. Hubin (ESO, Alemania); E. Hugot (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); M. Jaquet (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); D. Le Mignant (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); M. Llored (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); O. Möller-Nilsson (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); F. Madec (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); P. Martinez (Universidad de la Costa Azul, OCA, CNRS, Lagrange, Francia); L. Mugnier (ONERA Oficina Nacional de Estudios e Investigaciones Aeroespaciales, Francia); A. Origné (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); P. Puget (Univ. Grenoble, Francia), D. Perret (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); J. Pragt (Grupo NOVA de Instrumentación Óptica Infrarroja, Dwingeloo, Países Bajos); F. Rigal (Instituto de Astronomía Anton Pannekoek, Países Bajos); R. Roelfsema (Grupo NOVA de Instrumentación Óptica Infrarroja, Dwingeloo, Países Bajos); A. Pavlov (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); C. Petit (ONERA, Oficina Nacional de Estudios e Investigaciones  Aeroespaciales, Francia); G. Rousset (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); J. Ramos (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); P. Rabou (Univ. Grenoble, Francia); S. Rochat (Univ. Grenoble, Francia); A. Roux (Univ. Grenoble, Francia); B. Salasnich (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); C. Soenke (ESO, Alemania); E. Stadler (Univ. Grenoble, Francia); J.-F. Sauvage (ONERA, Oficina Nacional de Estudios e Investigaciones Aeroespaciales, Francia); M. Suarez (INAF - Observatorio Astrofísico de Arcetri, Italia); A. Sevin (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); M. Turatto (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); L. Weber (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza).
El equipo responsable del artículo científico que desarrolla la caracterización, está formado por A. Müller (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); M. Keppler (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); Th. Henning (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); M. Samland (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); G. Chauvin (Univ. Grenoble Alpes, Francia, y Unidad Mixta Internacional Franco-Chilena de Astronomía, CNRS/INSU Universidad de Chile, Chile); H. Beust (Univ. Grenoble Alpes, Francia); A.-L. Maire (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); K. Molaverdikhani (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); R. van Boekel (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); M. Benisty (Univ. Grenoble Alpes, Francia, y Unidad Mixta Internacional Franco-Chilena de Astronomía, CNRS/INSU Universidad de Chile, Chile); A. Boccaletti (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); M. Bonnefoy (Univ. Grenoble Alpes, Francia); F. Cantalloube (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); B. Charnay (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); J.-L. Baudino (Departamento de Física, Universidad de Oxford, Reino Unido); M. Gennaro (Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, EE.UU.); Z. C. Long (Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, EE.UU.); A. Cheetham (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza); S. Desidera (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); M. Feldt (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); T. Fusco (DOTA, ONERA, Universidad París Saclay y Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Francia); J. Girard (Univ. Grenoble Alpes, Francia e Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, EE.UU.); R. Gratton (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); J. Hagelberg (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); M. Janson (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania y Departamento de Astronomía, Universidad de Estocolmo, Suecia); A.-M. Lagrange (Univ. Grenoble Alpes, Francia); M. Langlois (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia, y CRAL, UMR 5574, CNRS, Universidad de Lyon, Escuela Normal Superior de Lyon, Francia); C. Lazzoni (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia); R. Ligi (INAF-Observatorio Astronómico de Brera, Italia); F. Ménard (Univ. Grenoble Alpes, Francia); D. Mesa (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia, e INCT, Universidad De Atacama, Copiapó, Atacama, Chile); M. Meyer (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza y Departamento de Astronomía, Universidad de Michigan, EE.UU.); P. Mollière (Observatorio de Leiden, Universidad de Leiden, Países Bajos); C. Mordasini (Instituto de Física, Universidad de Berna, Suiza); T. Moulin (Univ. Grenoble Alpes, Francia); A. Pavlov (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); N. Pawellek (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania, y Observatorio Konkoly, Centro de Investigación de Astronomía y Ciencias de la Tierra, Academia Húngara de Ciencias, Hungría); S. Quanz (Instituto de Física de Partículas y Astrofísica, ETH Zúrich, Suiza); J. Ramos (Instituto Max Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania); D. Rouan (LESIA, Observatorio de París, Universidad PSL de Investigación, CNRS, Universidades de la Sorbona, UPMC, Univ. París 06, Univ. París Diderot, Francia); E. Sissa (INAF - Observatorio Astronómico de Padua, Italia);  E. Stadler (Univ. Grenoble Alpes, Francia); A. Vigan (Univ. de Aix Marsella, CNRS, LAM, Laboratorio de Astrofísica de Marsella, Francia); Z. Wahhaj (ESO, Chile); L. Weber (Observatorio de Ginebra, Universidad de Ginebra, Suiza); A. Zurlo (Núcleo de Astronomía, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Diego Portales, Chile; Escuela de Ingeniería Industrial, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Diego Portales, Chile).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Además, cerca de Paranal, en Cerro Armazones, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El 
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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sábado, 30 de junio de 2018

El VLT de ESO ve a `Oumuamua tomando impulso

El VLT de ESO ve a `Oumuamua tomando impulso

Nuevos resultados indican que el nómada interestelar `Oumuamua es un cometa

27 de Junio de 2018
'Oumuamua, el primer objeto interestelar descubierto en el Sistema Solar, se está alejando del Sol más rápido de lo esperado. Este comportamiento anómalo fue detectado por una colaboración astronómica mundial que incluye al Very Large Telescope de ESO, en Chile. Los nuevos resultados sugieren que, probablemente, 'Oumuamua es un cometa interestelar y no un asteroide. El descubrimiento aparece en la revista Nature.
'Oumuamua —el primer objeto interestelar descubierto dentro de nuestro Sistema Solar—, ha sido objeto de intenso escrutinio desde su descubrimiento en octubre de 2017 [1]. Ahora, combinando datos del Very Large Telescope de ESO y de otros observatorios, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto que el objeto se mueve más rápido de lo esperado. La ganancia medida en velocidad es pequeña y 'Oumuamua todavía está desacelerando debido a la atracción del Sol —pero no tan rápido como predice la mecánica celeste—.
El equipo, dirigido por Marco Micheli (Agencia Espacial Europea) exploró varios escenarios para explicar por qué la velocidad de este peculiar visitante interestelar es más rápida de lo predicho. La explicación más probable es que 'Oumuamua esté liberando material de su superficie debido al calentamiento provocado por el Sol, un fenómeno conocido como desgasificación [2]. Se cree que el impulso que genera este material expulsado proporciona el pequeño, pero constante empuje que está haciendo que 'Oumuamua salga del Sistema Solar más rápido de lo esperado —desde el 01 de junio de 2018 está viajando, aproximadamente, a 114.000 kilómetros por hora—.
Tal emisión de gases es un comportamiento típico de cometas y contradice la anterior clasificación de 'Oumuamua como asteroide interestelar. “Creemos que es un cometa pequeño, raro”, comenta Marco Micheli. “Podemos ver en los datos que su impulso es cada vez más pequeño a medida que se aleja del Sol, lo cual es típico de los cometas”.
Generalmente, cuando los cometas se calientan por el Sol, eyectan polvo y gas que forman una nube de material a su alrededor llamado coma, así como la característica cola. Sin embargo, el equipo de investigación no ha detectado ninguna evidencia visual de la emisión de gases.
No hemos visto polvo, coma o cola, lo cual resulta inusual”, explica una de las coautoras, Karen Meech, de la Universidad de Hawai (EE.UU.). Meech dirigió el equipo que descubrió y caracterizó a 'Oumuamua en el año 2017. “Creemos que 'Oumuamua puede soltar granos de polvo inusualmente grandes y gruesos”.
La mayor parte de los cometas tienen granos de polvo pequeños en sus superficies, pero el equipo especula que tal vez los de 'Oumuamua se hayan erosionado durante el viaje a través del espacio interestelar, dejando sólo grandes granos de polvo. Aunque una nube de estas partículas más grandes no sería lo suficientemente brillante como para ser detectada, explicaría el cambio inesperado de velocidad de 'Oumuamua.
La hipótesis de la desgasificación de 'Oumuamua no es su único misterio sin resolver, también lo es su origen interestelar. En un principio, el equipo realizó nuevas observaciones de 'Oumuamua para determinar exactamente su trayectoria, lo cual podría haber permitido trazar el camino del objeto hasta su sistema estelar de origen. Los nuevos resultados muestran que obtener esta información será más difícil de lo que se pensaba.
La verdadera naturaleza de este enigmático nómada interestelar puede siguen siendo un misterio”, concluyó el miembro del equipo Olivier Hainaut, astrónomo en ESO. “El aumento de velocidad detectado recientemente en 'Oumuamua hace más difícil poder trazar la ruta que tomó desde su hogar, su sistema estelar extrasolar”.

Notas

[1] 'Oumuamua, pronunciado “oh-MOO-ah-MOO-ah”, fue descubierto usando el telescopio Pan-STARRS, instalado en el Observatorio de Haleakala, en Hawái. En hawaiano significa “explorador”  y refleja su naturaleza como el primer objeto conocido de origen interestelar que han entrado en el Sistema Solar.  Las observaciones originales indicaban que es un objeto alargado, pequeño, cuyo color era similar al de un cometa.
[2] El equipo puso a prueba varias hipótesis para explicar el inesperado cambio en la velocidad. Analizaron si la presión de la radiación solar, el efecto Yarkovsky o efectos de fricción podrían explicar las observaciones. También se comprobó si el aumento de velocidad podría haber sido causado por un evento de impulso (como una colisión), en el caso de que 'Oumuamua fuese un objeto binario o en el caso de que 'Oumuamua fuese un objeto imantado. También se rechazó la teoría poco probable de que 'Oumuamua fuese una nave espacial interestelar: el suave y continuo cambio en la velocidad no es típico de los propulsores y el objeto se mueve en sus tres ejes, lo cual no nos indica que se trate de un objeto artificial.

Información adicional

El trabajo de este equipo de investigación se presenta en el artículo científico titulado “Non-gravitational acceleration in the trajectory of 1I/2017 U1 (`Oumuamua)”, y se publica en la revistal Nature el 27 de junio de 2018.
El equipo internacional de atsrónomos está formado por Marco Micheli (Agencia Espacial Europea & INAF, Italia); Davide Farnocchia (Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, JPL, EE.UU.); Karen J. Meech (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Marc W. Buie (Instituto de Investigación del Sudoeste, EE.UU.); Olivier R. Hainaut (Observatorio Europeo Austral, ESO, Alemania); Dina Prialnik (Escuela de Geociencias de la Universidad de Tel Aviv, Israel); Harold A. Weaver (Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, EE.UU.); Paul W. Chodas (Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, JPL, EE.UU.); Jan T. Kleyna (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Robert Weryk (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Richard J. Wainscoat (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Harald Ebeling (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Jacqueline V. Keane (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Kenneth C. Chambers (Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, EE.UU.); Detlef Koschny (Agencia Espacial Europea, Centro Europeo de Tecnología e Investigación Espacial & Universidad Técnica de Múnich, Alemania), y Anastassios E. Petropoulos (Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, JPL, EE.UU.).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Además, cerca de Paranal, en Cerro Armazones, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El 
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Madrid, España
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Olivier Hainaut
European Southern Observatory
Garching, Germany
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Marco Micheli
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Frascati, Italy
Tlf.: +39 06 941 80365
Correo electrónico: marco.micheli@esa.int
Karen Meech
Institute for Astronomy, University of Hawaii
Honolulu, USA
Móvil: +1 720 231 7048
Correo electrónico: meech@IfA.Hawaii.Edu
Richard Hook
ESO Public Information Officer
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viernes, 29 de junio de 2018

El Sistema Solar, la maravillosa hélice que viaja a 828.000 kilómetros por hora

El Sistema Solar, la maravillosa hélice que viaja a 828.000 kilómetros por hora

Si viéramos la trayectoria de los planetas observaríamos que recorren un complejo camino. Explicamos cómo se mueve nuestro sistema planetario por la Vía Láctea y otras curiosidades


Gonzalo López Sánchez @GonzaloSyldavia MADRID Actualizado:24/04/2018 12:29h

Solemos imaginar el Sistema Solar con nuestra estrella en el centro y los planetas girando tranquilamente y en armonía a su alrededor. Pero en realidad, el Sol tampoco está quieto. Es una de las 300.000 millones de estrellas que giran alrededor del centro de la Vía Láctea en una órbita casi circular y viaja a unos 828.000 kilómetros por hora. El resultado es que si viéramos al Sistema Solar pasar por nuestro lado veríamos algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados. El Sol seguiría estando en el centro y los planetas girando dentro de la eclíptica, el plano que contiene sus órbitas, con la excepción de Mercurio, que está ligeramente por fuera. Pero si pudiéramos ver el rastro dejado por los planetas, veríamos hélices arremolinándose en torno a la estrella.
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Confirman que Encélado es capaz de albergar vida extraterrestre

Confirman que Encélado es capaz de albergar vida extraterrestre


Científicos han detectado la presencia de grandes moléculas de carbono, cuyo origen podría estar incluso en la presencia de seres vivos. Esto constata que la luna de Saturno tiene todos los ingredientes necesarios para la vida


Gonzalo López Sánchez @GonzaloSyldavia MADRID Actualizado:27/06/2018 22:36h

Encélado es una luna de Saturno que apenas mide 500 kilómetros de diámetro y que tiene el aspecto de una enorme bola de nieve. Hace unos años no parecía ser un lugar muy interesante, pero las observaciones, sobre todo de la ya perdida sonda Cassini, han revelado que Encélado es uno de los lugares del Sistema Solar más prometedores para encontrar vida extraterrestre. En primer lugar, porque bajo una corteza de hielo que rodea todo el mundo, existe un océano global de agua líquida. Y en segundo lugar, porque allí se han encontrado indicios de la presencia de actividad hidrotermal y de pequeñas moléculas orgánicas. De hecho, en Encélado solo falta detectar azufre y fósforo para que existan todos los ingredientes necesarios para la aparición de la vida tal y como la conocemos, compuesta de proteínas, lípidos o nucleótidos.

La sonda japonesa ‘Hayabusa 2’ llega al asteroide Ryugu

La sonda japonesa ‘Hayabusa 2’ llega al asteroide Ryugu

La nave cumple su objetivo tras un viaje de casi cuatro años y tres vueltas alrededor del Sol




Durante casi cuatro años y un viaje que le ha llevado tres veces alrededor del Sol, nadie –salvo su r217educido equipo de controladores- le ha hecho mucho caso. Pero ahora la sonda Hayabusa 2 ha llegado por fin ante su objetivo, un diminuto asteroide identificado por el número de catálogo 163, Ryugu para los amigos. Ryugu es tan pequeño que no fue descubierto hasta 1999, dentro de un programa para localización de asteroides cuya órbita puede acercarse peligrosamente a la de la Tierra. 
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viernes, 22 de junio de 2018

VLT hace el test más preciso de la relatividad general de Einstein fuera de la Vía Láctea

VLT hace el test más preciso de la relatividad general de Einstein fuera de la Vía Láctea

21 de Junio de 2018
Utilizando el instrumento MUSE, instalado en el VLT ( Very Large Telescope) de ESO, en Chile, y el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA, un equipo de astrónomos ha realizado la prueba más precisa hecha hasta el momento de la teoría general de la relatividad de Einstein fuera de la Vía Láctea. La cercana galaxia ESO 325-G004 actúa como una fuerte lente gravitacional, distorsionando la luz que proviene de una galaxia lejana que se encuentra detrás de ella y creando un anillo de Einstein alrededor de su centro. Comparando la masa de ESO 325-G004 con la curvatura del espacio a su alrededor, los astrónomos descubrieron que la gravedad a estas escalas de distancias astronómicas se comporta según lo predicho por la relatividad general. Esto descarta algunas teorías alternativas de la gravedad.
Utilizando el instrumento MUSE, instalado en el VLT de ESO, un equipo dirigido por Thomas Collett, de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) calculó primero la masa de ESO 325-G004 midiendo el movimiento de las estrellas de esta galaxia elíptica cercana.
Collett explica: “Se utilizaron datos del VLT (Very Large Telescope) de Chile para medir cuán rápido se movían las estrellas de ESO 325-G004. Esto permitió inferir cuánta masa debe haber en la galaxia para mantener estas estrellas en órbita”.
Pero el equipo también pudo medir otro aspecto de la gravedad. Usando el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA, observaron un anillo de Einstein resultante de la distorsión ejercida por ESO 325-G004 en la luz procedente de una galaxia distante. Observando el anillo, los astrónomos pudieron medir cómo la luz (y, por tanto, el espacio-tiempo), se desvían por la enorme masa de ESO 325-G004.
La teoría de la relatividad general de Einstein predice que los objetos deforman el espacio-tiempo a su alrededor, haciendo que cualquier luz que pase cerca sea desviada. El resultado es un fenómeno conocido como lente gravitacional. Este efecto sólo es perceptible con objetos muy masivos. Se conocen unas cien lentes gravitacionales fuertes, pero la mayoría están demasiado lejos como para poder medir con precisión su masa. Sin embargo, la galaxia ESO 325-G004 es una de las lentes más cercanas, a apenas 450 millones de años luz de la Tierra.
Collett continúa: “Gracias a MUSE, conocemos la masa de la galaxia en primer plano y, gracias a Hubble, hemos medido la cantidad del efecto de lente gravitacional que vemos. Luego, comparamos estas dos maneras de medir la fuerza de la gravedad y el resultado es justo lo que predice la relatividad general con una incertidumbre de sólo un nueve por ciento. Esta es la prueba más precisa de la relatividad general fuera de la Vía Láctea realizada hasta la fecha. ¡Y utilizando una sola galaxia!”.
La relatividad general ha sido puesta a prueba con exquisita precisión a escalas del Sistema Solar, y se han estudiado con mucho detalle los movimientos de estrellas alrededor del agujero negro del centro de la Vía Láctea, pero previamente no se habían hecho pruebas tan precisas a escalas astronómicas más grandes. Probar las propiedades de largo alcance de la gravedad es de vital importancia para validar nuestro modelo cosmológico actual.
Estos hallazgos pueden tener importantes implicaciones para los modelos de gravedad alternativos a la relatividad general. Estas teorías alternativas predicen que los efectos de la gravedad en la curvatura del espacio-tiempo “dependen de la escala”. Esto significa que la gravedad debería comportarse de manera diferente a escala de grandes distancias astronómicas con respecto a las escalas más pequeñas del Sistema Solar. Collett y su equipo han descubierto que es poco probable que esto sea así, a menos que estas diferencias sólo se produzcan a escalas de distancias de más de 6000 años luz.
El universo es un lugar increíble que nos proporciona esas lentes que podemos usar como laboratorios”, añade el miembro del equipo Bob Nichol, de la Universidad de Portsmouth. “Es muy satisfactorio utilizar los mejores telescopios del mundo con el objetivo de desafiar a Einstein y averiguar, al final, cuánta razón tenía”.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en el artículo científico titulado “A precise extragalactic test of General Relativity”, por Collett et al., y aparece en la revista Science.
El equipo está formado por T. E. Collett (Instituto de Cosmología y Gravitación, Universidad de Portsmouth, Portsmouth, Reino Unido); L. J. Oldham (Instituto de Astronomía, Universidad de Cambridge, Cambridge, Reino Unido); R. Smith (Centro de Astronomía Extragaláctica, Universidad de Durham, Durham, Reino Unido); M. W. Auger (Instituto de Astronomía, Universidad de Cambridge, Cambridge, Reino Unido); K. B. Westfall (Instituto de Cosmología y Gravitación, Universidad de Portsmouth, Portsmouth, Reino Unido; Observatorios de la Universidad de California  – Observatorio Lick, Santa Cruz, EE.UU.); D. Bacon (Instituto de Cosmología y Gravitación, Universidad de Portsmouth, Portsmouth, Reino Unido); R. C. Nichol (Instituto de Cosmología y Gravitación, Universidad de Portsmouth, Portsmouth, Reino Unido); K. L. Masters (Instituto de Cosmología y Gravitación, Universidad de Portsmouth, Portsmouth, Reino Unido); K. Koyama (Instituto de Cosmología y Gravitación, Universidad de Portsmouth, Portsmouth, Reino Unido); R. van den Bosch (Instituto Max Planck de Astronomía, Königstuhl, Heidelberg, Alemania).
ESO es la principal organización astronómica intergubernamental de Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el respaldo de quince países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, junto con el país anfitrión, Chile. ESO desarrolla un ambicioso programa centrado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también desarrolla un importante papel al promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera en Chile tres instalaciones de observación únicas en el mundo: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo, y dos telescopios de rastreo. VISTA (siglas en inglés de Telescopio de Rastreo Óptico e Infrarrojo para Astronomía) trabaja en el infrarrojo y es el telescopio de rastreo más grande del mundo, y el VST (VLT Survey Telescope, Telescopio de Rastreo del VLT) es el telescopio más grande diseñado exclusivamente para rastrear el cielo en luz visible. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, actualmente el mayor proyecto astronómico en funcionamiento del mundo. Además, cerca de Paranal, en Cerro Armazones, ESO está construyendo el ELT (Extremely Large Telescope), el telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros que llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El 
nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

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José Miguel Mas Hesse
Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)
Madrid, España
Tlf.: (+34) 91 813 11 96
Correo electrónico: mm@cab.inta-csic.es
Thomas Collett
Institute of Cosmology and Gravitation — University of Portsmouth
Portsmouth, UK
Tlf.: +44 239 284 5146
Correo electrónico: thomas.collett@port.ac.uk
Richard Hook
ESO Public Information Officer
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sábado, 16 de junio de 2018

Los diamantes que explican la misteriosa luz que emana de la Vía Láctea

Los diamantes que explican la misteriosa luz que emana de la Vía Láctea

El misterio desconcertó a astrónomos durante décadas.


Redacción BBC News Mundo 13 junio 2018

Durante años han registrado ondas tenues que emanan de sistemas estelares en la Vía Láctea. Estas ondas, denominadas Emisión Anómala de Microondas (AME, por sussiglas en inglés), proceden de varias regiones del espacio, pero jamás se había explicado cuál es su fuente. Luego de años de especulaciones, un equipo de investigadores liderado por Jane Greaves, de la Escuela de Física y Astronomía de la Universidad de Cardiff, en Gales (Reino Unido), finalmente asegura tener la respuesta. "En un método de Sherlock Holmes con el que se eliminan otras causas, podemos decir con confianza que el mejor y posible único candidato capaz de producir este brillo de microondas es la presencia de nanodiamantes, miles de veces más pequeños que un grano de arena, alrededor de estas estrellas de nueva formación", agregó Greaves. Clic AQUÍ para seguir leyendo y ver las imágenes.