viernes, 19 de junio de 2026

Caos en el vecindario estelar: la Pequeña Nube de Magallanes se está desgarrando, y no es culpa de la Vía Láctea

Caos en el vecindario estelar: la Pequeña Nube de Magallanes se está desgarrando, y no es culpa de la Vía Láctea

Más de una década de observaciones infrarrojas demuestran que las mareas gravitatorias de su 'hermana mayor' están partiendo literalmente en dos a nuestra pequeña galaxia satélite, borrando cualquier rastro de disco en ella.


José Manuel Nieves, 16/06/2026 - 07:13h.

La Pequeña Nube de Magallanes se está partiendo en dos. Y la culpa no es 'nuestra', sino de su 'hermana mayor', la Gran Nube de Magallanes. Nuestro vecindario cósmico está presidido por la inmensa Vía Láctea, en torno a la cual orbitan estas dos galaxias enanas (entre por lo menos otras 60 aún más pequeñas), visibles a simple vista desde el hemisferio sur terrestre. La Gran Nube se encuentra a unos 163.000 años luz de nosotros, mientras que la Pequeña se sitúa un poco más lejos, a 200.000 años luz. Durante mucho tiempo hemos sabido que la colosal gravedad de nuestra Vía Láctea somete a ambas compañeras a formidables alteraciones. Su enorme 'tirón gravitatorio', en efecto, desencadena violentos estallidos de formación estelar y arranca un interminable flujo de polvo y gas que corre entre ambas y que ha sido bautizado como la 'Corriente de Magallanes'. La verdadera 'culpable, de hecho, es la Gran Nube de Magallanes. Hasta ahora, la ciencia creía que el 'viento' que soplaba desde nuestra Vía Láctea era el responsable de de esa desestabilización, pero las últimas y más detalladas observaciones han demostrado que, en realidad, es la hermana mayor la que está empujando y estirando sin piedad a la menor, despedazándola en el proceso.

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Los científicos no pueden explicar este vacío en el universo

Los científicos no pueden explicar este vacío en el universo

Es 15.000 veces más grande que la Vía Láctea y aún así allí solo habría “sombras” inexplicables.


Juan Scaliter, 14.06.2026 14:48

Aunque hemos avanzado muchísimo en la ciencia de Astronomía, permanece una enorme incógnita. No es una galaxia, no es un agujero negro o un supercúmulo. De hecho, la realidad es que… no es. Se trata en realidad de una región gigantesca donde parece faltar materia, el supervacío de Eridanus. Su tamaño es… Casi inconcebible, aunque sí medible. El diámetro observable del Universo es de unos 93.000 millones de años luz. Eso significa que el supervacío de Eridanus, con sus 1.800 millones de años luz, ocupa cerca del 2 % del diámetro del Universo observable. ¿Nada claro? Es 15.000 veces más que la Vía Láctea. ¿No dice nada? Si, tirando hacia el espectro tacaño, la NASA señala nuestra galaxia como el hogar de 100.000 millones de planetas, estamos hablando de una región en la que podrían entrar 1.500 billones de planetas, casi 200.000 por cada habitante del planeta. El “problema” con el supervacío de Eridanus es que cuanto más lo estudian, más preguntas plantea. Los expertos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) explican una de estas incógnitas: una región tan grande parece muy poco probable según el modelo cosmológico estándar. Por ello, el equipo del Observatorio de Energía Oscura (DES por sus siglas en inglés) siguió la hipótesis de que un supervacío podría explicar, al menos en parte, por qué esta región es significativamente mayor y más fría de lo esperado. Los científicos creen, además, que esta gigantesca región podría utilizarse como un laboratorio único para aprender sobre la esquiva energía oscura”.

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Un proyecto del CSIC permite que las personas ciegas experimenten eclipses

Un proyecto del CSIC permite que las personas ciegas experimenten eclipses

Se basa en un dispositivo que ya ha demostrado su eficacia en eclipses solares anteriores en Estados Unidos, Chile y Argentina.


Juan Scaliter, 13.06.2026 - 12:39

¿Cómo experimenta un eclipse una persona ciega? La respuesta es más fascinante de lo que parece. Porque un eclipse no solo puede verse. También puede escucharse, sentirse e incluso compartirse de formas que desafían nuestra idea tradicional de la observación astronómica. Y eso es precisamente lo que persigue el proyecto Eclipse Inclusivo: Un eclipse, muchas formas de vivirlo, impulsado por el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) con financiación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), con motivo del eclipse total de Sol que atravesará España el próximo 12 de agosto de 2026. [...] A medida que la Luna avanza delante del Sol durante el eclipse, la luz ambiental se reduce progresivamente y el paisaje sonoro generado por el dispositivo también se transforma. Gracias a ello, por primera vez, una persona podrá "escuchar" cómo el Sol desaparece. La idea detrás de LightSound se basa en un concepto conocido como sonificación. Los científicos llevan años transformando datos complejos en sonidos para analizarlos de formas alternativas. Se han convertido en música las vibraciones de estrellas, las ondas gravitacionales producidas por colisiones de agujeros negros e incluso las emisiones de radio procedentes de planetas y galaxias. En este caso, lo que se convierte en sonido es la propia variación de la luz solar. El resultado no es una grabación artificial ni una narración. Es una traducción directa de lo que está ocurriendo en el cielo. Gracias a ello, quien utiliza el dispositivo puede percibir en tiempo real cómo evoluciona el eclipse.

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ARRAKIHS, la primera misión científica de la ESA liderada por España, "despega" oficialmente: "Supondrán un hito astronómico clave para el conocimiento del Universo"

ARRAKIHS, la primera misión científica de la ESA liderada por España, "despega" oficialmente: "Supondrán un hito astronómico clave para el conocimiento del Universo"

España es uno de los países clave para la ejecución de la misión que descubrirá el universo invisible. La ESA ha confirmado el despliegue de ARRAKIHS para 2030.


Pedro Venegas, 11 jun 2026 - 19:42

España no había sido un país tan importante como ahora, ya que la Agencia Espacial Española (AEE) liderará la investigación sobre el "universo invisible" en una misión de la ESA llamada ARRAKIHS. Con este paso tan importante, el equipo va a comenzar la iniciativa clave para ampliar el conocimiento del cosmos en puntos que son prácticamente invisibles para los telescopios tradicionales. Si has escuchado sobre las grandes interrogantes de la materia oscura o la formación de galaxias, tienes que saber que esta es una decisión de suma importancia para el futuro de la humanidad. Se trata de la primera misión del Programa Científico de la Agencia Espacial Europea liderada por España. Analysis of Resolved Remnants of Accreted galaxies as a Key Instrument for Halo Surveys (ARRAKIHS) o, en español, "Análisis de restos resueltos de galaxias absorbidas como herramienta clave para el estudio de halos galácticos" es como se le llama a la iniciativa. [...] En sí, la tecnología utilizada será un satélite de Satlantis con un sistema de observación de dos pares de telescopios binoculares. Las cuatro cámaras serían suficientes como para captar las características del espacio con distintas longitudes de onda. Para entender mejor por qué es tan importante esta misión, hay que considerar que el objetivo se centra en estudiar lo que se conoce como "universo de bajo brillo superficial". Es prácticamente una parte invisible que hay en el espacio y que no se puede observar con facilidad desde la Tierra, incluso con tecnologías avanzadas es complicado. Por eso, cuando se capten con precisión los halos estelares, corrientes de estrellas y otras áreas, se entenderá un poco más sobre el compuesto de materia oscura, gas caliente y estrellas dispersas. Como resultado, se obtendría la información necesaria para entender más sobre la evolución de las galaxias y otros datos importantes en la historia del universo, incluyendo el crecimiento de sistemas como la Vía Láctea.

El universo sigue expandiéndose rápidamente, dice estudio

El universo sigue expandiéndose rápidamente, dice estudio

Un nuevo estudio viene a reafirmar las teorías sobre la velocidad de expansión del universo y la existencia de la energía oscura. El nuevo trabajo es una respuesta a una polémica investigación del año pasado.


José Urrejola, 16.06.2026

El Big Bang, la gran explosión ocurrida hace unos 13.800 millones de años, dio origen al universo, que se ha estado expandiendo desde entonces. En 1998, los astrónomos revelaron que este crecimiento es cada vez más rápido y una enigmática fuerza invisible llamada energía oscura sería la responsable. Sin embargo, un polémico estudio —del que DW informó— publicado el año pasado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society puso en duda este consenso al concluir que dicha expansión del universo se había frenado, desafiando las bases de la astrofísica moderna. La respuesta de la comunidad científica no se ha hecho esperar. Una nueva investigación publicada el pasado miércoles (10.06.2026) en la misma revista viene a refutar al estudio anterior y a respaldar el modelo cosmológico estándar a través de un análisis más exhaustivo. "El universo sigue acelerándose. Todavía hay mucho que no sabemos y que nos entusiasma aprender, pero creemos que estamos en el camino correcto", afirma el coautor Brodie Popovic, astrofísico de la Universidad de Southampton (Inglaterra). En un comunicado de la misma casa universitaria, el autor principal, Phil Wiseman, sostiene: "Las mediciones anteriores y bien aceptadas estaban, de hecho, bien, y nuestra comprensión actual sobre el destino del universo sigue siendo sólida". [...] Los autores del estudio más reciente manifestaron una confianza absoluta en sus métodos científicos y sostienen que la aceleración cósmica es un hecho irrefutable. De todas maneras, la naturaleza física de la energía oscura sigue siendo desconocida.

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viernes, 12 de junio de 2026

La Vía Láctea quedó destruida hace 11.000 millones de años y tuvo que volver a formarse

La Vía Láctea quedó destruida hace 11.000 millones de años y tuvo que volver a formarse

Un equipo internacional de astrofísicos dirigidos por científicos españoles demuestra que el disco estelar en el que vivimos no es el original, sino que nació de los escombros de una colisión sin precedentes.


José Manuel Nieves, 09/06/2026 - 07:55h.

En el Universo nada es permanente. Todo choca, cambia, se transforma. Y la Vía Láctea no es una excepción. Ya sabíamos que nuestra isla en el espacio tuvo un pasado violento, que a lo largo de su historia se había encontrado con otras galaxias, y entablado con ellas cruentas batallas de las que, pensábamos, siempre salió vencedora. Pero no fue así. Hace 11.000 millones de años, la Vía Láctea se topó con la horma de su zapato, y tuvo un encuentro del que no salió indemne, uno que la destruyó casi por completo y que la obligó a un lento proceso de reconstrucción. Nunca ha vuelto a suceder algo parecido. Y no lo hará hasta dentro de varios miles de millones de años, cuando la Vía Láctea choque por fin con Andrómeda, el otro 'gigante' del grupo de galaxias en el que nos ha tocado vivir. Ha sido una investigación española la que ha 'destapado' aquél monumental 'reseteo' cósmico. En concreto, un equipo internacional de astrónomos, liderado por científicos del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), ha logrado demostrar que el inmenso disco espiral en el que habitamos hoy en día no es, ni de lejos, la estructura original de nuestra galaxia.

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viernes, 5 de junio de 2026

Descubren lo masiva que puede ser una estrella de neutrones: una cucharadita pesa millones de toneladas y el tiempo se ralentiza

Descubren lo masiva que puede ser una estrella de neutrones: una cucharadita pesa millones de toneladas y el tiempo se ralentiza

Un nuevo estudio resuelve una de las grandes incógnitas de la astrofísica moderna y sugiere que varios objetos “imposibles” podrían ser en realidad agujeros negros disfrazados.


Sergio Parra,  3.06.2026 | 11:37

Un equipo de científicos ha confirmado que una estrella de neutrones no puede superar aproximadamente entre 2,2 y 2,3 veces la masa del Sol sin colapsar y convertirse en un agujero negro. La conclusión, obtenida mediante modelos avanzados de física nuclear y contrastada con observaciones astronómicas recientes, ofrece una de las estimaciones más precisas hasta la fecha sobre el llamado límite de Tolman-Oppenheimer-Volkoff (TOV), una frontera teórica perseguida por los astrofísicos desde hace más de ocho décadas. [...] Como faros cósmicos comprimidos hasta extremos inimaginables, las estrellas de neutrones representan algunos de los objetos más extraños del universo. Y, sin embargo, todavía guardan secretos capaces de desafiar nuestra comprensión de la materia. Las estrellas de neutrones nacen cuando una estrella masiva agota su combustible y explota como supernova. Lo que queda es un núcleo extraordinariamente compacto donde la materia se encuentra en condiciones imposibles de reproducir en laboratorios terrestres. Una sola cucharadita de material de una estrella de neutrones pesaría miles de millones de toneladas en la Tierra. La densidad es tan extrema que los átomos dejan de existir como los conocemos y los protones y electrones se fusionan para formar neutrones.

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Vientos extraños revelan los indicios más consolidados hasta la fecha de actividad magnética en exoplanetas

Vientos extraños revelan los indicios más consolidados hasta la fecha de actividad magnética en exoplanetas


2 de Junio de 2026

Un equipo de astrónomos y astrónomas ha encontrado la evidencia más sólida hasta la fecha de que algunos planetas fuera de nuestro Sistema Solar pueden ser magnéticos. Utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO) y el Telescopio Gemini North, el equipo midió la velocidad del viento en siete exoplanetas muy calientes y similares a Júpiter. Las observaciones revelaron que los vientos en estos planetas probablemente están gobernados por campos magnéticos, proporcionando la primera medición robusta del magnetismo en planetas fuera del Sistema Solar.

"Este avance abre una ventana completamente nueva sobre la investigación de exoplanetas. Es la primera vez que podemos comparar los entornos magnéticos de otros mundos — un paso clave para comprender, en última instancia, qué planetas pueden sobrevivir, conservar su agua e incluso, quizás, algún día, albergar vida tal y como la conocemos", declara Julia Seidel, astrónoma del Laboratorio Lagrange (Observatorio de la Costa Azul, Francia) y autora principal del estudio publicado hoy en Nature Astronomy.

El campo magnético terrestre influye en nuestra atmósfera de formas complejas, de ahí que estudiarlo sea un factor clave para entender qué hace que el planeta se mantenga habitable para la vida. Los campos magnéticos también están presentes en otros planetas del Sistema Solar, como Júpiter y Saturno. Sin embargo, durante los últimos 15 años, nadie ha logrado medir directamente la intensidad de los campos magnéticos de los exoplanetas — hasta ahora.

Sin embargo, el equipo no se propuso medir el campo magnético, sino más bien los vientos. Midieron la velocidad del viento en siete exoplanetas que orbitan diferentes estrellas: gigantes gaseosos como Júpiter, pero cada uno acoplado por marea con su estrella anfitriona y muy cerca de ella. Así como siempre vemos solo un lado de la Luna, estos planetas siempre mantienen una cara hacia la estrella, resultando en un lado diurno abrasador y un lado nocturno helado. Esta diferencia de temperatura crea un clima completamente diferente al de nuestro planeta, con vientos extremadamente fuertes. Las velocidades del viento en su muestra oscilaban entre unos 7200 km/h y más de 25 000 km/h; en comparación, los vientos más rápidos medidos en Júpiter alcanzan velocidades de alrededor de 1500 km/h.

"Al principio nos propusimos comprobar si los vientos atmosféricos se comportaban igual en todos los planetas calientes", explica Seidel, que anteriormente fue astrónoma de ESO en Chile. Para sus mediciones, el equipo utilizó datos del  instrumento ESPRESSO instalado en el VLT de ESO, en el desierto chileno de Atacama, y de un instrumento similar instalado en el Telescopio Gemini North, en Hawái (EE. UU.). (El VLT es un telescopio de ESO, mientras que Gemini North es la mitad del Observatorio Internacional Gemini, parcialmente financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de EEE. UU. (NSF) y operado por NSF NOIRLab).

Pero cuando observaron cómo variaban las velocidades del viento con la temperatura del planeta, vieron emerger un patrón muy intrigante: cuanto más caliente es el planeta, más lento es el viento. "Esto es totalmente contraintuitivo porque todo lo demás es igual, los planetas calientes tienen más energía para acelerar los vientos. Debe ocurrir algo que ralentice la velocidad del viento para los objetos más calientes", dice el coautor del estudio, Vivien Parmentier, profesor del Laboratorio Lagrange.

El equipo concluyó que la explicación más consistente para este misterio es la presencia de campos magnéticos a nivel planetario, ya que estos campos pueden actuar como freno, ralentizando el movimiento de partículas cargadas en la atmósfera. Por tanto, los datos les permitieron inferir la intensidad del campo magnético en cada uno de los planetas estudiados. Descubrieron que eran comparables en intensidad a los encontrados en nuestro Sistema Solar: aproximadamente cuatro veces más fuertes que Saturno o aproximadamente la mitad de intensos que los de Júpiter.

Además de a los vientos, los campos magnéticos tan fuertes de estos planetas distante podrían influir en otros aspectos: "Aquí en la Tierra, conocemos la belleza de las luces boreales y australes, donde partículas del Sol impactan en nuestro campo magnético y son guiadas hacia los polos, colisionando con gases de la atmósfera para producir coloridos espectáculos de verde, rosa y púrpura", explica la coautora del estudio, Bibiana Prinoth, antes estudiante de doctorado en la Universidad de Lund (Suecia) y ahora astrónoma de ESO en Garching (Alemania). En los exoplanetas estudiados, las auroras impulsadas magnéticamente podrían ser aún más espectaculares. El equipo espera con ilusión la llegada del ELT (Extremely Large Telescope) de ESO, que ayudará a caracterizar no solo grandes exoplanetas similares a Júpiter, sino también otros más pequeños como la Tierra, posiblemente detectando incluso gases que podrían producir auroras en estos mundos distantes. Prinoth concluye: "Me gusta imaginar que algunos de estos mundos tienen un cielo lleno no solo de estrellas, sino de vastas cortinas de luz colorida que bailan sobre un planeta que está mitad en día perpetuo y mitad en noche interminable".

Información adicional

Esta investigación fue presentada en un artículo que aparecerá en Nature Astronomy (doi: )

El equipo está compuesto por Julia V. Seidel (Observatorio Europeo Austral, Santiago, Chile [ESO Chile]; Universidad Costa Azul, Observatorio de la Costa Azul, CNRS, Laboratorio Lagrange, Francia [Lagrange]); Vivien Parmentier (Lagrange); Bibiana Prinoth (Observatorio de Lund, División de Astrofísica, Departamento de Física, Universidad de Lund, Lund, Suecia [LU]; Thea Hood (Lagrange); Nishil Mehta (Lagrange); Brian Thorsbro (Lagrange, LU); Konstantin Batygin (División de Ciencias Geológicas y Planetarias, Instituto Tecnológico de California, EE.UU.); Tristan Guillot (Lagrange); Ragnar van den Broeck (Lagrange); Florian Debras (IRAP, Universidad de Toulouse, Toulouse, Francia); Daniel D. B. Koll (Escuela de Física, Universidad de Pekín); Thaddeus Komacek (Departamento de Física (Física Atmosférica, Oceánica y Planetaria), Universidad de Oxford, Oxford, Reino Unido [Oxford]); Hayley Beltz (Departamento de Astronomía, Universidad de Maryland, College Park, EE. UU.); Emily Rauscher (Departamento de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Michigan, MI, EE.UU.); Lorenzo Pino (INAF - Observatorio Astrofísico de Arcetri, Florencia, Italia); Matteo Brogi (Departamento de Física, Universidad de Ferrara, Ferrara, Italia; INAF – Observatorio Astrofísico de Turín, Turín, Italia); Joost P. Wardenier (Departamento de Física, Instituto Trottier de Investigación en Exoplanetas, Universidad de Montreal, Canadá [iREx]); Jacob L. Bean (Departamento de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Chicago, Chicago, EE. UU. [Chicago]); Björn Benneke (iREx y Departamento de Ciencias de la Tierra, Planetarias y Espaciales, Universidad de California, Los Ángeles, CA 90095, EE. UU.); Jean-Michel L. B. Desert (Instituto Anton Pannekoek de Astronomía, Universidad de Ámsterdam, Ámsterdam, Países Bajos); Pablo Drake (Lagrange); Siddharth Gandhi (Departamento de Física , Universidad de Warwick, Coventry, Reino Unido y Centro de Exoplanetas y Habitabilidad, Universidad de Warwick, Coventry, Reino Unido); Mark Hammond (Oxford); David Kasper (Chicago); Michael R. Line (Escuela de Exploración de la Tierra y el Espacio, Universidad Estatal de Arizona, Tempe, EE. UU. [SESE]); Elspeth Lee (Centro para el Espacio y la Habitabilidad, Universidad de Berna, Berna, Suiza); Stefan Pelletier (Observatorio Astronómico de la Universidad de Ginebra, Versoix, Suiza); Andreas Seifahrt (Observatorio Internacional Gemini/NSF NOIRLab, Tucson, EE.UU.; Adrien Simonnin (Lagrange); Peter Smith (SESE) y Kevin B. Stevenson (Laboratorio de Física Aplicada de la JHU, Laurel, EE. UU.).

El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

Enlaces

Contactos

Julia Victoria Seidel
Lagrange Laboratory, Observatoire de la Côte d'Azur
Nice, France
Teléfono: +33 743 32 79 73
Correo electrónico: jseidel@oca.eu

Vivien Parmentier
Lagrange Laboratory, Observatoire de la Côte d'Azur
Nice, France

Bibiana Prinoth
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Bárbara Ferreira
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José Miguel Mas Hesse (Contacto para medios de comunicación en España)
Red de Difusión Científica de ESO y Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, Spain
Teléfono: +34 918131196
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sábado, 30 de mayo de 2026

Astrónomos descubren un "giro magnético" gigante dentro de la Vía Láctea

Astrónomos descubren un "giro magnético" gigante dentro de la Vía Láctea


Enrique Luque, 28 may 2026 - 11:17

Los campos magnéticos están por todas partes en el universo. Existen alrededor de planetas, estrellas y galaxias enteras. Sin embargo, son extremadamente difíciles de estudiar porque no pueden observarse directamente como la luz o los objetos físicos. Para detectarlos, los astrónomos deben analizar cómo afectan a partículas cargadas y emisiones de radio que viajan por el espacio.
Gracias a observaciones avanzadas realizadas con radiotelescopios, los investigadores lograron identificar una estructura magnética enorme dentro del disco galáctico de la Vía Láctea. Lo que encontraron fue inesperado: el campo magnético parece estar "retorcido" o deformado de una forma que no encaja completamente con los modelos tradicionales. En lugar de una distribución relativamente ordenada y uniforme, la galaxia parece esconder regiones donde el magnetismo adopta formas gigantescas y complejas. [...]
¿Y a qué podría afectar eso? Pues según los astrónomos a casi todo, desde la formación de estrellas a la propagación de rayos cósmicos. O incluso al movimiento de la materia dentro de la galaxia.

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viernes, 29 de mayo de 2026

El James Webb busca el 'esqueleto' del cosmos y lo que acaba encontrando es una megaestructura oculta desde el amanecer de los tiempos

El James Webb busca el 'esqueleto' del cosmos y lo que acaba encontrando es una megaestructura oculta desde el amanecer de los tiempos

El telescopio espacial James Webb ha trazado el mapa más detallado hasta ahora del esqueleto del cosmos. Una red de filamentos, galaxias y materia oscura que ordena el universo desde sus primeras etapas.

R. Badillo, 25/05/2026 - 07:00

Un nuevo trabajo de investigación, publicado en The Astrophysical Journal, liderado por especialistas de la Universidad de California en Riverside y apoyado en los datos del programa COSMOS-Web, que es el mayor sondeo realizado hasta ahora con el James Webb, ha permitido reconstruir con una precisión inédita cómo las galaxias se han agrupado y transformado durante los últimos 13.000 millones de años, cuando teóricamente se produjo el Big Bang. Lo que aparece en este nuevo mapa no es una estructura rígida, sino una especie de andamiaje cósmico formado por filamentos de gas, regiones vacías, concentraciones de galaxias, cúmulos y grandes láminas de materia oscura que hasta ahora no se conocían y habían permanecido ocultas. Esa arquitectura, conocida como red cósmica, es la mayor estructura identificada en el universo y actúa como guía de la evolución galáctica. El programa COSMOS-Web dedicó 255 horas de observación a una zona continua del cielo con un tamaño aproximado al de tres lunas llenas. Ese esfuerzo ha permitido construir un catálogo público de 164.000 galaxias, incluidas algunas extremadamente tenues, antiguas y de baja masa que antes quedaban fuera del alcance de otros instrumentos.

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