viernes, 24 de julio de 2026

La detección de una nueva 'exoluna' desafía las etiquetas cósmicas

La detección de una nueva 'exoluna' desafía las etiquetas cósmicas

22 de Julio de 2026, Madrid

Observaciones realizadas con el VLT (Very Large Telescope) de ESO (Observatorio Europeo Austral) han revelado pruebas de la presencia de un objeto similar a la luna en el sistema CD-35 2722. A diferencia de las lunas de nuestro Sistema Solar, el objeto recién descubierto no orbita un planeta, lo que plantea dudas sobre cómo nombrarlo. En cambio, orbita alrededor de una enana marrón, un objeto más grande que un planeta, que orbita alrededor de la estrella CD-35 2722. Si se confirma, esta podría ser la primera 'luna' descubierta fuera de nuestro Sistema Solar.

Kevin Hoy, estudiante de ESO en Chile y autor principal del estudio publicado hoy en la revista Nature, describe el sistema que pasó meses analizando como "súper raro" en comparación con el nuestro. El objeto más grande y masivo de este joven sistema es la estrella CD-35 2722, que tiene aproximadamente la mitad de la masa de nuestro Sol. La estrella está siendo orbitada por una enana marrón, un objeto demasiado masivo para ser un planeta pero demasiado pequeño para ser una estrella. El objeto recién descubierto orbita alrededor de esta enana marrón.

"Este sistema es algo difícil de definir usando palabras basadas en nuestro Sistema Solar, como 'planeta' y 'luna'", afirma Hoy, quien también está afiliado a la Universidad Diego Portales y al Núcleo del Milenio de YEMS (Young Exoplanets and their Moons, exoplanetas jóvenes y sus lunas), en Chile. El nuevo objeto, al que el equipo llama exosatélite, es al menos tan masivo como Júpiter, mientras que la enana marrón tiene más de 30 veces la masa de Júpiter. "El exosatélite es claramente lo suficientemente masivo como para ser un planeta, pero no orbita una estrella, aunque orbita un objeto que orbita una estrella. Ser la tercera en discordia de este sistema nos hace querer llamarla luna, aunque no se parezca en nada a las pequeñas lunas rocosas que tenemos en nuestro sistema."

Este exosatélite o 'exoluna', un satélite natural fuera de nuestro Sistema Solar [1], es difícil de etiquetar, dadas las diferencias de este sistema respecto al nuestro. Alice Zurlo, directora de YEMS y colaboradora del estudio, explica: "El satélite que damos a conocer es un cuerpo gaseoso gigante que orbita a un compañero de alta masa, que a su vez tiene varias veces la masa de Júpiter".

"En el Sistema Solar tenemos una clara delimitación entre los planetas y el Sol, así que definir cosas como las lunas es sencillo. En el sistema CD-35 2722, donde difuminamos las líneas entre estrellas, planetas y lunas, todo se vuelve más complicado de describir", añade Zurlo, que también es astrofísico en la Universidad Diego Portales.

Independientemente de cómo llamar a este objeto, la comunidad astronómica lleva años intentando detectar satélites fuera de nuestro Sistema Solar, pero ninguno había sido confirmado con seguridad. Por lo tanto, a pesar de los más de 6000 exoplanetas descubiertos hasta la fecha, solo se han detectado unos pocos candidatos a exoluna y la evidencia que los respalda es limitada. Hace apenas unos meses, un equipo liderado por Quentin Kral informó sobre el resultado de observaciones, hechas con el Interferómetro del VLT de ESO, del sistema estelar HD 206893, que revelaron indicios de la presencia de un satélite, pero sin llegar a ser una detección definitiva.

Para las observaciones de CD-35 2722, Hoy, Zurlo y su equipo, utilizaron el instrumento CRIRES+, instalado en el VLT de ESO, empleando el método que se utilizó para encontrar el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol. Aplicaron este método de velocidad radial para detectar pequeños bamboleos en la enana marrón causados por el objeto que la orbita, detectando lo que el equipo cree que es una evidencia sólida de la presencia de esta 'luna'. "Por exótico que sea, este sistema es realmente único y representa un avance: la primera detección plausible de un exosatélite", declara Zurlo.

Más allá de la emoción de descubrir nuevos tipos de objetos, detectar satélites en otros sistemas planetarios puede ayudarnos a entender cuán diversa puede ser su formación y evolución. Con su espejo de 39 metros y su instrumentación avanzada, el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá a la comunidad astronómica detectar exolunas más pequeñas. Los descubrimientos con el ELT nos harán reconsiderar aún más cómo etiquetamos los objetos planetarios de sistemas diferentes al nuestro.

Notas

[1] Un satélite es un objeto que orbita otro objeto y puede ser natural (como nuestra propia luna) o artificial (como una nave espacial). Un exosatélite es un satélite fuera de nuestro Sistema Solar. Una exoluna se considera generalmente un satélite natural que orbita un planeta u otro objeto fuera del Sistema Solar, aunque no existe una definición oficialmente aceptada para exoluna.

Información adicional

Esta investigación se ha presentado en un artículo titulado “Planetary-Mass Exosatellite Detected Around a Star’s Substellar Companion” (exosatélite de masa planetaria detectado alrededor del compañero subestelar de una estrella), publicado en la revista Nature (doi:10.1038/s41586-026-10751-w).

El equipo está formado por K. Hoy (Instituto de Estudios Astrofísicos, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Diego Portales, Chile [Diego Portales]; Observatorio Europeo Austral, Chile [ESO Chile]; Núcleo del Milenio sobre exoplanetas jóvenes y sus lunas, Chile [YEMS]); A. Zurlo (Diego Portales; YEMS); P. A. Peña R. (Diego Portales; Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines, Chile [CATA]); J. Köhler (TLS Tautenburg, Alemania); S. Desidera (INAF Observatorio Astronómico de Padua, Italia [INAF Padova]); R. Gratton (INAF Padova); C. Lazzoni (INAF Padova; YEMS); S. Petrus (Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, EE. UU.; YEMS); F. Rodler (ESO Chile); J. Smoker (ESO Chile); V. D'Orazi (Departamento de Física, Universidad de Romer Tor Vergate, Italia; INAF Observatorio Astronómico de Roma, Italia); I. Carleo (INAF Padua); I. Giovannini (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de Estudios de Padua, Italia; Diego Portales; INAF Padua; YEMS).

El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

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viernes, 17 de julio de 2026

Detectan, por primera vez, una atmósfera en un planeta similar a la Tierra, rocoso y potencialmente habitable.

Detectan, por primera vez, una atmósfera en un planeta similar a la Tierra, rocoso y potencialmente habitable.

El exoplaneta LHS 1140 b, a 48 años luz de distancia, conserva una capa de gases desde hace miles de millones de años, un hito sin precedentes en la búsqueda de mundos en los que podría haber vida.


José Manuel Nieves, 17/07/2026 - 07:22h

Se trata de un hito descomunal, de un auténtico paso de gigante para la búsqueda de vida en otros mundos. Y es que por primera vez en la historia, un equipo de astrónomos ha conseguido detectar la atmósfera de un planeta rocoso similar a la Tierra, uno que orbita en la 'zona habitable' de otra estrella. El hallazgo proporciona la evidencia más fuerte hasta ahora de que, más allá de nuestro Sistema Solar, pueden existir exoplanetas con condiciones similares a las terrestres en cuanto a composición y temperatura. Y, además, con el potencial de albergar vida. Recién publicado en 'Science', este descubrimiento supone un antes y un después en la astrofísica moderna. [...] LHS 1140 b se halla a una distancia de unos 48 años luz de nosotros. Su masa es 5,6 veces superior a la de la Tierra y su radio 1,7 veces mayor. Medidas que apuntan ineludiblemente a una composición rocosa. El planeta tarda 24,7 días terrestres en completar una órbita entera alrededor de su sol, una antigua estrella enana roja. Y al hacerlo, recibe el 42% de la radiación estelar que nuestro propio mundo obtiene del Sol, lo que deja su temperatura de equilibrio en unos fríos -47 grados centígrados. Sin embargo, no nos dejemos engañar por el termómetro, porque si LHS 1140 b posee un efecto invernadero activo, esa temperatura es ideal para mantener océanos líquidos bajo sus nubes.

La NASA lleva años estudiándolo, pero pocos conocen el mayor asteroide del Sistema Solar: esconde una montaña dos veces más alta que el Everest

La NASA lleva años estudiándolo, pero pocos conocen el mayor asteroide del Sistema Solar: esconde una montaña dos veces más alta que el Everest


Pedro Venegas. 13 jul 2026 - 22:45

En el sistema solar se han encontrado y analizado diversos asteroides por parte de la NASA, JAXA y otras agencias espaciales. Lo curioso es que estos astros siguen siendo clave para comprender cómo se formaron los planetas hace más de 4.500 millones de años. Aunque normalmente las cosas que son más conocidas suelen enfocarse en Marte, Júpiter o los asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, existe un coloso rocoso que lleva décadas despertando el interés de la comunidad científica y tiene mucho que dar. Su nombre es Vesta. El tamaño, composición y relieve que tiene son unos de los factores que llaman la atención, especialmente por contar con una estructura geológica similar a la de nuestro mundo. Sí, tiene su propio Everest, pero es hasta dos veces más alto del que se conoce. [...]
Vesta se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter. Es uno de los astros más importantes de todo el cinturón principal, contando con un diámetro aproximado de 530 kilómetros, concentrando cerca del 9 % de la masa total de esa región del Sistema Solar. [...] Numerosos científicos consideran que Vesta es mucho más que un simple asteroide y lo describen como un auténtico protoplaneta que nunca llegó a completar su desarrollo.

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El origen de la vida necesitaba azúcar y científicos españoles han descubierto cómo se 'cocinó' en el espacio

El origen de la vida necesitaba azúcar y científicos españoles han descubierto cómo se 'cocinó' en el espacio

Un equipo internacional liderado por investigadores españoles ha detectado por primera vez moléculas de azúcar en el medio interestelar, lo que prueba que este ingrediente clave para el origen de la vida puede sintetizarse en las frías nebulosas primigenias antes de llover sobre los mundos en formación.


Antonio Martínez Ron, 13 de julio de 2026 17:00 h

En su artículo publicado este lunes en la revista Nature Astronomy, la astrofísica Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA) describe la detección de eritrulosa, un azúcar con cuatro átomos de carbono, en una nube molecular situada en las proximidades del centro de nuestra galaxia, a partir de observaciones realizadas en los radiotelescopios del Observatorio de Yebes (Guadalajara) y el Pico Veleta (Granada). Hasta ahora se habían detectado azúcares como la ribosa (de cinco átomos de carbono) y la glucosa (de seis) en meteoritos y asteroides, lo que sugiere que algunos de estos compuestos clave podrían haberse originado en la nube molecular original que dio lugar a nuestro Sistema Solar, pero no se había identificado ningún azúcar directamente en estas estructuras del universo. El hallazgo revela cómo se cocina este azúcar al comienzo del proceso de formación de un sistema planetario, pero la forma en que esta molécula llegó hasta los planetas es todavía una incógnita.

Tras más de diez años jugando al escondite, se ha obtenido la imagen del planeta más débil jamás detectado desde la Tierra.

Tras más de diez años jugando al escondite, se ha obtenido la imagen del planeta más débil jamás detectado desde la Tierra.


15 de Julio de 2026

Un equipo de astrónomos y astrónomas ha descubierto un tercer planeta orbitando la estrella Beta Pictoris. El nuevo planeta, Beta Pictoris d, es 100 veces más débil que Beta Pictoris b (el primer planeta descubierto en el mismo sistema) y es uno de los exoplanetas más ligeros jamás fotografiados desde tierra. Tras localizar el planeta utilizando el VLT (Very Large Telescope) de ESO (Observatorio Europeo Austral), el equipo descubrió, en observaciones de archivo, que había estado oculto durante más de una década.
"Fue un descubrimiento fortuito", declara Ben Sutlieff, coautor del estudio publicado hoy en The Astrophysical Journal Letters y astrónomo de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido). "Inicialmente queríamos observar un planeta conocido del sistema, Beta Pictoris b, para ver cómo cambiaba con el tiempo", añade. Sin embargo, cuando el equipo fue a analizar sus imágenes, notaron que había algo más, separado de Beta Pictoris b, que les llevó por un camino completamente nuevo.
“Hay algo más ahí, ¿lo ves?”. Fueron las palabras que recuerda haber dicho Markus Bonse, astrónomo de ESO en Alemania y otro coautor del estudio, al analizar los datos. Para confirmar la naturaleza de su detección, el equipo revisó el archivo de ESO, un catálogo de observaciones pasadas realizadas con instalaciones de ESO. Encontraron un nuevo planeta, Beta Pictoris d, en múltiples imágenes que datan de hace hasta 11 años, incluyendo una en la que apenas era visible en comparación con el resplandor de su vecino Beta Pictoris b, de mayor tamaño. "Al parecer, el planeta d ha estado jugando al escondite con nosotros durante más de una década y ahora es cuando podemos decir: ¡te pillé"', confiesa Jayne Birkby, coautora del estudio y astrónoma en la Universidad de Oxford (Reino Unido).
El planeta recién descubierto, al igual que los otros dos del sistema, es un gigante gaseoso como Júpiter o Saturno. Sin embargo, Beta Pictoris d tiene una órbita mucho más amplia que los planetas Beta Pictoris b y Beta Pictoris c. Además, aunque los dos primeros planetas tienen cada uno una masa de unas diez veces la de Júpiter, el nuevo planeta es solo 2,4 veces más masivo que Júpiter, lo que lo convierte en uno de los más ligeros jamás fotografiados desde tierra. El planeta también es relativamente frío y, por tanto, extremadamente tenue en relación con su estrella anfitriona.
La imagen directa, donde la luz de un objeto se capta como en una fotografía, solo funciona con planetas lo suficientemente brillantes como para aparecer junto a sus estrellas anfitrionas, que son mucho más brillantes. Por tanto, tomar una imagen directa de un planeta tan tenue como Beta Pictoris d representa un logro significativo. "El nuevo planeta es 100 veces más tenue que Beta Pictoris b, el famoso planeta del mismo sistema, lo que lo convierte en el exoplaneta más tenue jamás fotografiado directamente desde la Tierra", explica Bonse [1].
Esta primera detección clara de Beta Pictoris d, que está a 63 años luz de nosotros, fue realizada con el instrumento ERIS, instalado en el VLT, por Sutlieff, Bonse y su equipo. Un equipo independiente liderado por Aidan Gibbs, de la Universidad de California (EE. UU.), también descubrió el mismo planeta utilizando el Telescopio Espacial James Webb (JWST), una instalación de las agencias espaciales de EE.UU., Europa y Canadá. Sus resultados también se publican hoy en The Astrophysical Journal Letters.
Para confirmar el descubrimiento de un planeta a partir de una detección, normalmente es necesario hacer observaciones de seguimiento. Sin embargo, este sistema había sido ampliamente estudiado, con varias imágenes almacenadas en los  archivos científicos de ESO y JWST. "Para nuestra alegría, salió en observaciones anteriores hechas con el instrumento SPHERE", declara Birkby, refiriéndose a otro instrumento instalado en el VLT que se usó anteriormente para observar el sistema Beta Pictoris. Ahora que el equipo sabía dónde buscar el posible nuevo planeta, "resulta que siempre estuvo escondido tras los datos”, como dice Birkby. El coautor Valentin Christiaens, investigador en CEA París-Saclay (Francia), añade: "La detección en los datos de archivo de SPHERE no solo es muy emocionante por sí sola, sino también porque sugiere que sigue habiendo tesoros ocultos en los archivos de instrumentos del VLT."
Ahora, Beta Pictoris es el segundo sistema, después de HR 8799, donde se ha obtenido imagen directa de más de dos planetas. "Los sistemas con múltiples exoplanetas fotografiados directamente son los 'santos griales' de los descubrimientos, porque pueden enseñarnos mucho sobre cómo son diferentes exoplanetas en el mismo entorno de formación", señala Sutlieff [2]. Beta Pictoris d también aclara un misterio en su sistema planetario, ya que tiene exactamente la masa y posición adecuadas para explicar la forma particular del disco de escombros circundante, formado por los restos de la formación planetaria.
The discovery of Beta Pictoris d in this way encourages further direct imaging of planetary systems where faint planets may have been hiding in plain sight, including with ESO’s upcoming Extremely Large Telescope (ELT). “Planets seem to have friends,” says Beth Biller, also a co-author of the paper and astronomer at the University of Edinburgh, “many of the famous directly imaged exoplanet systems seem to have multiple giant planets in the same system, and likely there are even more lower mass planets hiding in these systems that might be revealed with instruments on the ELT.”
Haber descubierto Beta Pictoris d de esta manera impulsa que la comunidad astronómica se plantee la posibilidad de obtener un mayor número de imágenes directas de sistemas planetarios donde hayan podido permanecer, ocultos a simple vista, planetas tenues. Esto incluye el próximo ELT (Extremely Large Telescope) de ESO. "Parece que los planetas tienen amigos", declara Beth Biller, también coautora del artículo y astrónoma en la Universidad de Edimburgo, "muchos de los famosos sistemas de exoplanetas que conocemos a través de imágenes directas parecen tener múltiples planetas gigantes en el mismo sistema, y probablemente hay aún más planetas de menor masa ocultos en estos sistemas que podrían ser revelados con instrumentos instalados en el ELT."

Notas

[1] Beta Pictoris d es el exoplaneta más tenue jamás fotografiado desde la Tierra, una vez corregida la distancia al sistema — el más tenue en magnitud absoluta (debido únicamente a su tamaño y temperatura), no en magnitud aparente (donde la distancia también contribuye a que lo veamos tan tenue).

[2] Beta Pic forma parte de un grupo de estrellas de la misma edad, y algunas también tienen planetas. Beta Pic d parece ser casi un gemelo de uno de estos planetas, 51 Eri b, lo que significa que la comunidad astronómica puede usarlos para definir sus modelos de cómo evolucionan y crecen los planetas a lo largo del tiempo.

Información adicional

Esta investigación se ha presentado en un artículo publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters (https://doi.org/10.3847/2041-8213/ae80a0).

Este artículo, codirigido por B. J. Sutlieff y M. J. Bonse, involucra a más de 90 autores de todo el mundo, incluyendo Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Países Bajos, Suiza, Reino Unido y Chile.

El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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viernes, 10 de julio de 2026

Detectan por primera vez el eco del horizonte de sucesos tras una colisión de agujeros negros

Detectan por primera vez el eco del horizonte de sucesos tras una colisión de agujeros negros

Cuando dos agujeros negros colisionaron en enero de 2025, dejaron un eco. No metafórico: una señal real, oscilando a la frecuencia exacta del horizonte de sucesos. Nunca antes la habíamos escuchado.


Santiago Campillo Brocal,  03.07.2026 | 08:03

Cuando dos agujeros negros colisionan, el universo no se queda en silencio: retumba. El 14 de enero de 2025, los detectores de la colaboración LIGO-Virgo-KAGRA captaron GW250114, una de las señales de ondas gravitacionales más intensas registradas hasta hoy, con una relación señal-ruido de hasta 17,1. Pero lo que ha publicado ahora en Nature el equipo encabezado por Neil Lu, de OzGrav-ANU y la Australian National University, no es el choque en sí, sino lo que vino después: una vibración residual que oscila exactamente al ritmo que predice la teoría del horizonte de sucesos, y que nunca habíamos sido capaces de extraer del ruido. Es la primera observación directa de lo que los físicos llaman "onda directa del horizonte". Y su existencia, medida por primera vez en datos reales, refuerza uno de los aspectos más extremos de la relatividad general: que el horizonte de sucesos no es solo una frontera estática, sino una estructura dinámica que oscila, que tiene frecuencia propia, que habla. Cuando dos agujeros negros se fusionan, el resultado no es una bola inerte de masa. Es un agujero negro de Kerr, es decir, uno que rota a velocidades relativistas y que, durante un breve instante, tiembla. Ese temblor se conoce como ringdown, la "nota musical" que emite el nuevo objeto al estabilizarse tras la fusión. La relatividad general predice con exactitud qué nota debe sonar: una frecuencia cuadrupolar dominante acompañada de sobretonos. Eso lo habíamos confirmado ya en detecciones anteriores.

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Captan la colisión de seis galaxias en el universo cercano: un fenómeno cósmico extremadamente raro

Captan la colisión de seis galaxias en el universo cercano: un fenómeno cósmico extremadamente raro

Científicos detectan la fusión de seis galaxias supermasivas en el cúmulo WHY J0501+01, un evento único entre más de 52.000 cúmulos analizados.


Andy Tomaswick, 05/07/2026 - 05:00

Un grupo de astrónomos dirigido por Z. L. Wen, de la Academia China de Ciencias, fue el primero en identificar que el cúmulo albergaba en su centro un grupo de seis galaxias en fusión. Ese detalle estaba oculto en los datos del Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI) Legacy Imaging Surveys. Utilizando los telescopios Mayall, Bok y Blanco, situados en Arizona y Chile, los investigadores lograron resolver un grupo de seis galaxias masivas que se están fusionando en una única galaxia supermasiva, conocida entre los astrónomos como la Galaxia Más Brillante del Cúmulo, es decir, la galaxia más luminosa dentro de un cúmulo de galaxias. [...] Alrededor de esta enorme galaxia en fusión, el cartografiado DESI también detectó un halo de 310 kiloparsecs de luz intracumular (ICL, por sus siglas en inglés). En esencia, se trata de una "niebla" luminosa formada por estrellas arrancadas de sus galaxias de origen debido a la violenta dinámica de la fusión. Los astrónomos que descubrieron el cúmulo tuvieron que eliminar la luz procedente de las propias galaxias antes de poder observar el resplandor residual producido por la fusión. [...] Cada una de estas galaxias contiene del orden de cien mil millones de estrellas. Y hay cinco de ellas, todas fusionándose al mismo tiempo, junto con una sexta, algo más pequeña, que se suma al conjunto.

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Más información: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2026/07/05/6a453ffb21efa0d25b8b45b5.html

Más antiguo que el Sol: se hallan nuevas pistas sobre el origen del cometa interestelar 3I/ATLAS

Más antiguo que el Sol: se hallan nuevas pistas sobre el origen del cometa interestelar 3I/ATLAS


6 de Julio de 2026

Un equipo de astrónomas y astrónomos ha utilizado el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT de ESO) para estudiar en detalle la composición de 3I/ATLAS, el objeto interestelar más brillante jamás visto. Midiendo huellas químicas específicas —las primeras observaciones de este tipo para un cometa formado fuera del Sistema Solar— descubrieron que 3I/ATLAS probablemente se originó en las afueras de un antiguo sistema estelar. Los hallazgos arrojan nueva luz sobre la historia de formación de este cometa, indicando que podría ser mucho más antiguo que el Sol.

Los cometas interestelares son objetos helados, formados alrededor de una estrella distinta del Sol, que a veces se adentran en nuestro Sistema Solar. "Son una especie de fósiles de un proceso de formación planetaria que ocurrió muy lejos, pero que tenemos la oportunidad de estudiar desde mucho más cerca", declara la astrónoma Cyrielle Opitom, investigadora de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido). Junto con Jean Manfroid y Damien Hutsemékers, de la Universidad de Lieja (Bélgica), Opitom ha dirigido un estudio sobre 3I/ATLAS publicado hoy en la revista Nature Astronomy.

3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar descubierto hasta el momento, después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Se descubrió cuando se acercaba al Sol, pasando suficiente tiempo en nuestro Sistema Solar como para que la comunidad astronómica pudiera estudiarlo en detalle. Aunque era difícil medir la composición de los dos primeros objetos interestelares —en el primero no detectaban gas y el segundo era demasiado débil—, este no fue el caso de 3I/ATLAS. Gracias al brillo sin precedentes del objeto, Opitom, Manfroid, Hutsemékers y su equipo, pudieron medir las proporciones isotópicas del cometa: las cantidades relativas de diferentes formas del mismo elemento.

Utilizando el instrumento UVES, instalado en el VLT de ESO, el equipo midió las proporciones de isótopos de carbono y nitrógeno en moléculas de cianuro presentes en el gas que rodeaba el cometa. Se sabe que estas proporciones son un buen indicador del origen de un cometa, ya que son muy sensibles a las condiciones físicas del entorno de formación y no se espera que cambien mucho a medida que el cometa viaja por el espacio.

"A diferencia de los cometas de nuestro Sistema Solar, este visitante interestelar lleva proporciones isotópicas inusualmente altas de carbono y nitrógeno", explica Aravind Krishnakumar, investigador de la Universidad de Lieja y coautor del nuevo estudio. Un estudio similar dirigido por Martin Cordiner, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA (EE. UU.), publicado a finales del mes pasado en Nature, encontró una proporción isotópica similar de carbono, así como niveles elevados de deuterio, también llamado hidrógeno pesado [1]. El estudio utilizó datos del Telescopio Espacial James Webb, un proyecto conjunto de las agencias espaciales de Estados Unidos, Europa y Canadá.

En general, los hallazgos del equipo de Opitom indican que, probablemente, el cometa se formó en las regiones exteriores alrededor de una estrella antigua de 'baja metalicidad'. Una estrella de baja metalicidad es aquella con pocos elementos más pesados que el helio en su composición, que se cree que se formó cuando el universo era mucho más joven —y menos rico químicamente— que ahora. El equipo sospecha que 3I/ATLAS se originó alrededor de una estrella mucho más antigua que el Sol. "3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro Sistema Solar", dice la coautora, Rosemary Dorsey, investigadora de la Universidad de Helsinki (Finlandia). Las pruebas de los estudios de los distintos equipos apuntan a que 3I/ATLAS tiene más del doble de antigüedad que el Sol.

A medida que el 3I/ATLAS se aleja del Sol y se debilita progresivamente, sus observaciones desde el VLT también están llegando a su fin. El próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO, permitirá mediciones similares para futuros objetos interestelares, incluidos aquellos menos brillantes que 3I/ATLAS. "El campo de los objetos interestelares es aún muy reciente, y realmente no sabemos qué esperar. Cada vez que se descubre uno nuevo, tenemos nuevas sorpresas", concluye Opitom.

Notas

[1] Un equipo liderado por Salazar-Manzano y Paneque-Carreño utilizó el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), del que ESO es un socio, para medir agua deuterada (o semi-pesada) en 3I/ATLAS. También encontraron niveles elevados de este tipo de agua en comparación con los que se encuentran en cometas del Sistema Solar.

Información adicional

Este trabajo de investigación se ha presentado en un artículo publicado en la revista Nature Astronomy (doi: xxxx).

El equipo está compuesto por C. Opitom (Instituto de Astronomía, Universidad de Edimburgo, Real Observatorio, Reino Unido [Edinburgh]); J. Manfroid (Instituto STAR, Universidad de Lieja, Bélgica [STAR]); D. Hutsemékers (STAR); E. Jehin (STAR); M. M. Knight (Departamento de Física Volgenau, Academia Naval de los Estados Unidos, Annapolis, MD, EE.UU.); K. Aravind (STAR); L. Ferellec (Facultad de Ciencias e Ingeniería,  Universidad de Northumbria, Newcastle, Reino Unido); D. Bodewits (Departamento de Física, Centro de Ciencias Edmund C. Leach, Universidad de Auburn, AL, EE.UU.); V. V. Guzmán (Instituto de Astrofísica, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile); M. Cordiner (Departamento de Física, Universidad Católica de América, Washington, DC, EE. UU. y Laboratorio de Astroquímica, Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, Greenbelt, MD, EE.UU.); R. C. Dorsey (Departamento de Física,  Universidad de Helsinki, Finlandia); F. La Forgia (Departamento de Física y Astronomía, Universidad de Padua, Italia); M. Lippi (INAF - Observatorio Astrofísico de Arcetri, Florencia, Italia); B. P. Murphy (Edinburgh); C. Snodgrass (Edinburgh).

El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.

Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.

El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.

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Contactos

Cyrielle Opitom
School of Physics and Astronomy, University of Edinburgh
Edinburgh, United Kingdom
Teléfono: +44 (0)131 668 8350
Correo electrónico: copi@roe.ac.uk

Aravind Krishnakumar
Space sciences, Technologies & Astrophysics Research (STAR) Institute, University of Liège
Liège, Belgium
Correo electrónico: aravind139@gmail.com

Rosemary Dorsey
University of Helsinki
Helsinki, Finland
Correo electrónico: rosemary.dorsey@helsinki.fi

Bárbara Ferreira
ESO Media Manager
Garching bei München, Germany
Teléfono: +49 89 3200 6670
Móvil: +49 151 241 664 00
Correo electrónico: press@eso.org

José Miguel Mas Hesse (Contacto para medios de comunicación en España)
Red de Difusión Científica de ESO y Centro de Astrobiología (CSIC-INTA)
Madrid, Spain
Teléfono: +34 918131196
Correo electrónico: eson-spain@eso.org

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