Una señal cósmica con 40 millones de veces más energía que el LHC desconcierta a los físicos por un motivo inesperado
Una señal excepcional ha revelado que algo no encaja en la forma habitual de interpretar las partículas más energéticas del cosmos y ha abierto preguntas que la física aún no sabe responder
Eugenio M. Fernández Aguilar, 11.02.2026 | 17:00
Las llamadas partículas de rayos cósmicos ultraenergéticos son núcleos atómicos cargados que viajan por el espacio a velocidades cercanas a la de la luz. Su estudio resulta complicado porque no se pueden producir de forma controlada en laboratorios, y su llegada a la Tierra es extremadamente rara. La mayoría tiene energías muy inferiores a las que pueden alcanzar los aceleradores de partículas construidos por el ser humano. La partícula conocida como Amaterasu pertenece a una categoría excepcional. Fue detectada en 2021 por el experimento Telescope Array, en Estados Unidos, y su energía supera en decenas de millones de veces la de las partículas aceleradas en el Gran Colisionador de Hadrones. Según el propio artículo científico, se trata de “la segunda partícula de mayor energía jamás detectada”, un dato que la convierte en un objeto de estudio casi único. Este nivel de energía no solo es impresionante por sí mismo. Implica que el proceso que aceleró esa partícula tuvo que darse en un entorno astrofísico extremo, capaz de transferir enormes cantidades de energía a un solo núcleo atómico. Identificar ese entorno es uno de los grandes desafíos abiertos de la astrofísica de partículas.
Clic AQUÍ para seguir leyendo, ver el vídeo, la imagen y el gráfico explicativo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario