viernes, 8 de mayo de 2026

La NASA confirma que la Tierra no orbita alrededor del Sol

La NASA confirma que la Tierra no orbita alrededor del Sol

“Todos los cuerpos de nuestro sistema planetario orbitan en torno a ese centro de masas compartido”, señala la agencia espacial.


Juan Scaliter, 03.05.2026 19:34

Para entenderlo hay que introducir un concepto menos intuitivo que el de órbita: el baricentro. En lugar de imaginar un planeta dando vueltas alrededor de una estrella fija, la física describe un sistema en el que ambos cuerpos giran alrededor de un punto común, determinado por sus masas. Con una masa más del doble que la de todos los demás planetas juntos y 318 veces la de la Tierra, Júpiter ejerce una influencia gravitatoria suficiente como para desplazar el baricentro del sistema solar fuera del propio Sol. En esos momentos, ni siquiera el Sol está exactamente “en el centro” del sistema. La NASA lo explica de forma bastante clara: todos los cuerpos de un sistema orbitan en torno a ese centro de masas compartido, no alrededor de un objeto fijo. Este matiz, aparentemente técnico, cambia la forma en la que entendemos el equilibrio del sistema solar. No hay un centro absoluto e inmóvil, sino un punto dinámico que se desplaza en función de las posiciones relativas de los planetas. El sistema solar, visto así, no es una estructura rígida, sino una red de influencias en constante ajuste. [...] En términos cotidianos, nada cambia: la Tierra sigue describiendo su trayectoria anual, las estaciones siguen marcando el paso del tiempo y el Sol sigue dominando el cielo. Pero a nivel físico, la imagen es más sutil. No orbitamos un punto fijo, sino que participamos en un equilibrio en movimiento. Es una de esas correcciones que no desmontan lo que sabíamos, pero sí lo afinan.

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Japón cambia el sistema solar: detecta una atmósfera de un nuevo mundo helado más allá de Plutón

Japón cambia el sistema solar: detecta una atmósfera de un nuevo mundo helado más allá de Plutón

Los autores estiman una capa entre cinco y diez millones de veces más tenue que la terrestre, detectada por un oscurecimiento gradual de una estrella.


Raquel Díaz, 7 mayo 2026 - 08:58h

En los confines del sistema solar, mucho más allá de Neptuno, los astrónomos han encontrado una rareza que cambia el retrato de los pequeños mundos helados. El objeto transneptuniano (612533) 2002 XV93 parece tener una atmósfera extremadamente tenue. [...] El equipo detectó una señal compatible con una capa gaseosa alrededor de este cuerpo del cinturón de Kuiper. La noticia resulta llamativa porque 2002 XV93 no es un gigante remoto. Mide unos 500 kilómetros de diámetro, muy por debajo de Plutón o Eris, los grandes referentes de esta región exterior. Hasta ahora, estos dos cuerpos eran los únicos objetos transneptunianos conocidos con atmósferas. Que un cuerpo mucho más pequeño pueda conservar una envoltura gaseosa obliga a revisar la idea de que estos mundos son simples bloques de hielo inertes. La atmósfera detectada, en cualquier caso, no tiene nada que ver con la terrestre. Es entre cinco y diez millones de veces más delgada que la de la Tierra, y entre 50 y 100 veces más fina que la de Plutón. Esa fragilidad no resta interés al descubrimiento. Al contrario: lo vuelve más extraño. Un objeto tan pequeño debería tener dificultades para retener gases durante mucho tiempo, sobre todo en un entorno tan frío, distante y expuesto. Los investigadores obtuvieron la pista durante una ocultación estelar. El 10 de enero de 2024, 2002 XV93 pasó por delante de una estrella lejana y modificó brevemente su luz vista desde la Tierra.

Descubren una galaxia escondida en la Vía Láctea con miles de millones de años

Descubren una galaxia escondida en la Vía Láctea con miles de millones de años

Los científicos han bautizado como Loki a una antigua galaxia enana que la Vía Láctea absorbió hace miles de millones de años y cuyos restos estelares acaban de identificar por primera vez


Omar Kardoudi, 04/05/2026 - 15:29

Un grupo de astrónomos ha identificado 20 estrellas que orbitan cerca del plano de nuestra galaxia y que podrían ser los restos de una galaxia enana devorada por la Vía Láctea en sus primeras etapas. Los científicos la han bautizado provisionalmente como Loki, en honor al dios nórdico del engaño, porque lleva escondida desde el principio de los tiempos. [...]
El problema es que la mayoría de estas estrellas antiguas se encuentran en el halo galáctico, esa envoltura difusa que rodea el disco de la galaxia. Lo que hace especiales a las 20 estrellas del nuevo estudio, publicado hace escasos días en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, es que orbitan dentro del plano galáctico, la cintura de la Vía Láctea, donde no deberían estar si siguieran el patrón habitual. [...] Cuando el equipo analizó la composición de las 20 estrellas, encontró que su abundancia de elementos pesados como el estroncio, el bario y el europio se parecía más a la de las galaxias enanas satélites de la Vía Láctea que a la del halo galáctico normal. Además, todas mostraban huellas de hipernovas —las explosiones estelares más energéticas conocidas— y de fusiones de estrellas de neutrones, pero ninguna señal de explosiones de enanas blancas, lo que apunta a un sistema joven, intenso y de vida corta.

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viernes, 1 de mayo de 2026

Científicos de la NASA descubren que la Vía Láctea es más pequeña de lo que se creía

Científicos de la NASA descubren que la Vía Láctea es más pequeña de lo que se creía

Esto permitiría explicar mejor los efectos de la materia oscura y las comparativas con otras galaxias


Juan Scaliter, 29.04.2026 18:06

Un nuevo estudio, publicado en Astronomy & Astrophysics, ha replanteado una de las preguntas más básicas de la astronomía: cuánto mide realmente nuestra galaxia. Y la respuesta no es tanto “más pequeña” en términos visibles, sino menos masiva y menos extendida en su estructura invisible de lo que pensábamos. Durante décadas, el tamaño de la Vía Láctea no se ha definido solo por lo que vemos (sus estrellas, su disco brillante), sino por algo mucho más esquivo: su halo de materia oscura. Esa envoltura invisible, que no emite luz, pero ejerce gravedad, es la que realmente marca sus fronteras. Y ahí está la clave del cambio. Los autores, liderados por Karl Fiteni, de la NASA, han utilizado el movimiento de estrellas muy lejanas, situadas en el halo exterior, como si fueran boyas flotando en un océano. Analizando su velocidad, pueden inferir cuánta masa hay alrededor. Es un método indirecto, pero fiable: si las estrellas se mueven más despacio de lo esperado, significa que hay menos gravedad… y, por tanto, menos galaxia. Y viceversa. Eso es exactamente lo que han encontrado. Al estudiar miles de estrellas distantes, el equipo de Fiteni concluye que el halo de materia oscura de la Vía Láctea es más “delgado” y menos masivo de lo que se estimaba anteriormente. La consecuencia es profunda. No es que el disco galáctico, esa estructura de unos 100.000 años luz donde vivimos, haya cambiado. Ese sigue siendo el mismo. Pero el “territorio invisible” que lo rodea, que en algunos modelos llegaba a rozar los dos millones de años luz, podría ser bastante más reducido. Y eso altera el equilibrio.

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