Los astrónomos descubren un "túnel interestelar" que conecta nuestro sistema solar con otras estrellas
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Más información: https://www.lasexta.com/tecnologia-tecnoxplora/ciencia/telescopio-james-webb-descubre-nueva-luna-urano_2025082068a5e3e35331f214bde8a696.html
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21 de Julio de 2025
Un equipo de astrónomos puede haber captado un planeta aún en formación en acción, tallando un intrincado patrón en el gas y el polvo que rodean a su joven estrella anfitriona. Utilizando el Very Large Telescope (VLT) de ESO, han observado un disco planetario con prominentes brazos espirales, detectando signos evidentes de la presencia de un planeta ubicado en sus regiones interiores. Se trata de la primera vez que se detecta un candidato a planeta incrustado dentro de una espiral de disco.
"Nunca seremos testigos de la formación de la Tierra, pero aquí, alrededor de una estrella joven a 440 años luz de distancia, podemos estar viendo el nacimiento de un planeta en tiempo real", declara Francesco Maio, investigador doctoral de la Universidad de Florencia (Italia) y autor principal de este estudio, publicado en Astronomy & Astrophysics.
El potencial planeta en formación se detectó alrededor de la estrella HD 135344B, dentro de un disco de gas y polvo que hay a su alrededor, llamado disco protoplanetario. Se estima que el planeta en ciernes tiene el doble del tamaño de Júpiter y está tan lejos de su estrella anfitriona como Neptuno lo está del Sol. Se ha observado que, a medida que se convierte en un planeta completamente formado, moldea su entorno dentro del disco protoplanetario.
Se han observado discos protoplanetarios alrededor de otras estrellas jóvenes, y a menudo muestran patrones intrincados, como anillos, huecos o espirales. La comunidad astronómica ha predicho durante mucho tiempo que estas estructuras son causadas por planetas bebés, que barren material a medida que orbitan alrededor de su estrella anfitriona. Pero, hasta ahora, no habían atrapado a uno de estos escultores planetarios in fraganti.
En el caso del disco de HD 135344B, los brazos espirales en remolino habían sido detectados previamente por otro equipo de astrónomos utilizando el instrumento SPHERE (Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch, búsqueda de exoplanetas por alto contraste con espectropolarimetría), instalado en el VLT de ESO. Sin embargo, ninguna de las observaciones previas de este sistema detectó pruebas de la formación de un planeta dentro del disco.
Ahora, con las observaciones del nuevo instrumento ERIS (Enhanced Resolution Imager and Spectrograph, instrumento de espectrografía e imagen con resolución mejorada), instalado en el VLT, este equipo dice que pueden haber encontrado a su principal sospechoso. El equipo detectó el candidato a planeta justo en la base de uno de los brazos espirales del disco, exactamente donde la teoría había predicho que podrían encontrar el planeta responsable de tallar tal patrón.
"Lo que hace que esta detección sea potencialmente un punto de inflexión es que, a diferencia de muchas observaciones anteriores, podemos detectar directamente la señal del protoplaneta, que todavía está muy incrustado en el disco", afirma Maio, que tiene su sede en el Observatorio Astrofísico de Arcetri, un centro del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia (INAF). "Esto nos da un nivel mucho más alto de confianza en la existencia del planeta, ya que estamos observando la propia luz del planeta".
Ha nacido la compañera de una estrella
Otro equipo de astrónomos y astrónomas también ha utilizado recientemente el instrumento ERIS para observar otra estrella, V960 Mon, una que todavía se encuentra en las primeras etapas de su vida. En un estudio publicado el 18 de julio en The Astrophysical Journal Letters, el equipo informa que han encontrado un objeto compañero de esta joven estrella. La naturaleza exacta de este objeto sigue siendo un misterio.
El nuevo estudio, dirigido por Anuroop Dasgupta, investigador doctoral en ESO y en la Universidad Diego Portales en Chile, da seguimiento a las observaciones de V960 Mon realizadas hace un par de años. Esas observaciones, realizadas tanto con SPHERE como con ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), revelaron que el material que orbita V960 Mon tiene la forma de una serie de intrincados brazos espirales. También demostraron que el material se está fragmentando, en un proceso conocido como "inestabilidad gravitatoria", cuando grandes grupos de material alrededor de una estrella se contraen y colapsan, cada uno con el potencial de formar un planeta o un objeto más grande.
"Ese trabajo reveló la presencia de material inestable, pero dejó abierta la pregunta de qué sucederá después. Con ERIS, nos propusimos encontrar cualquier fragmento compacto y luminoso que indicara la presencia de un compañero en el disco, y lo hicimos", declara Dasgupta. El equipo encontró un posible objeto compañero muy cerca de uno de los brazos espirales observados con SPHERE y ALMA. El equipo indica que este objeto podría ser un planeta en formación o una "enana marrón", un objeto más grande que un planeta que no alcanzó la suficiente masa como para brillar como una estrella.
Si se confirma, este objeto compañero puede ser la primera detección clara de un planeta o una enana marrón formándose por inestabilidad gravitatoria.
La investigación destacada en la primera parte de este comunicado fue presentada en el artículo "Unveiling a protoplanet candidate embedded in the HD 135344B disk with VLT/ERIS", publicado en Astronomy & Astrophysics (doi: 10.1051/0004-6361/202554472). La segunda parte del comunicado destaca el estudio “VLT/ERIS observations of the V960 Mon system: a dust-embedded substellar object formed by gravitational instability?”, publicado en The Astrophysical Journal Letters (doi: 10.3847/2041-8213/ade996).
El equipo que llevó a cabo el primer estudio (sobre HD 135344B) está compuesto por F. Maio (Universidad de Florencia, Italia, e INAF-Observatorio Astrofísico de Arcetri, Florencia, Italia [OAA]); D. Fedele (OAA); V. Roccatagliata (Universidad de Bolonia, Italia [UBologna] y OAA); S. Facchini (Universidad de Milán, Italia [UNIMI]); G. Lodato (UNIMI); S. Desidera (INAF-Observatorio Astronómico de Padua, Italia [OAP]); A. Garufi (INAF - Instituto de Radioastronomía, Bolonia, Italia [INAP-Bolonia]; e Instituto Max-Planck de Astronomía, Heidelberg, Alemania [MPA]); D. Mesa (OAP); A. Ruzza (UNIMI); C. Toci (Observatorio Europeo Austral [ESO], Garching, cerca de Múnich, Alemania, y OAA); L. Testi (OAA, y UBologna); A. Zurlo (Universidad Diego Portales [UDP], Santiago, Chile, y Núcleo Milenio sobre Exoplanetas Jóvenes y sus Lunas [YEMS], Santiago, Chile); y G. Rosotti (UNIMI).
El equipo detrás del segundo estudio (en V960 Mon) está compuesto principalmente por miembros del Núcleo Milenio sobre Exoplanetas Jóvenes y sus Lunas (YEMS), una iniciativa de investigación colaborativa con sede en Chile. Entre los principales colaboradores de YEMS se encuentran A. Dasgupta (ESO, Santiago, Chile, UDP y YEMS); A. Zurlo (UDP y YEMS); P. Weber (Universidad de Santiago [Usach], Chile; y YEMS; y Centro de Investigación Interdisciplinaria en Astrofísica y Exploración Espacial [CIRAS], Santiago, Chile); F. Maio (OAA y Universidad de Florencia, Italia); Lucas A. Cieza (UDP y YEMS); D. Fedele (OAA); A. Garufi (INAF Bologna y MPA); J. Miley (Usach, YEMS y CIRAS); P. Pathak (Instituto Indio de Tecnología, Kanpur, India); S. Pérez (Usach y YEMS, y CIRAS); y V. Roccatagliata (UBologna y OAA).
El conjunto ALMA, (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) es una instalación astronómica internacional fruto de la colaboración entre ESO, la Fundación Nacional para la Ciencia de EE.UU. (NSF, National Science Foundation) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS, National Institutes of Natural Sciences) en cooperación con la República de Chile. ALMA está financiado por ESO en nombre de sus países miembros; por la NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC, National Research Council) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (NSTC, National Science and Technology Council) de Taiwán, y por el NINS, en cooperación con la Academia Sínica (AS) de Taiwán y el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea (KASI, Korea Astronomy and Space Science Institute). La construcción y operaciones de ALMA están lideradas por ESO en nombre de sus países miembros; por el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO, National Radio Astronomy Observatory), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de América del Norte; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ, National Astronomical Observatory of Japan) en representación de Asia Oriental. El Observatorio Conjunto ALMA (JAO, Joint ALMA Observatory) proporciona al proyecto la unificación tanto del liderazgo como de la gestión de la construcción, puesta a punto y operaciones de ALMA.
El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.
16 de Julio de 2025
Un equipo internacional ha detectado, por primera vez, el momento preciso en que los planetas comenzaron a formarse alrededor de una estrella más allá del Sol: utilizando el telescopio ALMA, del que el Observatorio Europeo Austral (ESO) es socio, y el Telescopio Espacial James Webb, han observado la creación de las primeras motas de material formador de planetas: minerales calientes que apenas comienzan a solidificarse. Este hallazgo marca la primera vez que se identifica un sistema planetario en una etapa tan temprana de su formación y abre una ventana al pasado de nuestro propio Sistema Solar.
"Por primera vez, hemos identificado el momento más temprano en el que se inicia la formación de planetas alrededor de una estrella distinta de nuestro Sol", declara Melissa McClure, profesora de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y autora principal del nuevo estudio, publicado hoy en Nature.
La coautora, Merel van 't Hoff, profesora de la Universidad de Purdue (EE.UU.), compara sus hallazgos con "una imagen del Sistema Solar bebé", diciendo que "estamos viendo un sistema que se parece a cómo se veía nuestro Sistema Solar justo cuando comenzaba a formarse".
Este sistema planetario recién nacido está emergiendo alrededor de HOPS-315, una protoestrella o estrella bebé que se encuentra a unos 1.300 años luz de distancia de nosotros y es un análogo del Sol naciente. Alrededor de estas estrellas bebés, a menudo la comunidad astronómica detecta discos de gas y polvo conocidos como "discos protoplanetarios", que son los lugares de nacimiento de nuevos planetas. Aunque ya se habían visto previamente discos jóvenes que contienen planetas recién nacidos, masivos y similares a Júpiter, McClure dice: "Siempre hemos sabido que las primeras partes sólidas de los planetas, o 'planetesimales', deben formarse antes en el tiempo, en etapas más tempranas".
En nuestro Sistema Solar, el primer material sólido que se condensó cerca de la ubicación actual de la Tierra alrededor del Sol se encuentra atrapado dentro de meteoritos antiguos. La comunidad astronómica data estas rocas primordiales para determinar cuándo comenzó a formarse nuestro Sistema Solar. Estos meteoritos están repletos de minerales cristalinos que contienen monóxido de silicio (SiO) y pueden condensarse a las temperaturas extremadamente altas que se dan en los discos planetarios jóvenes. Con el tiempo, estos sólidos recién condensados se unen, formando las semillas para la formación de planetas a medida que ganan tamaño y masa. Los primeros planetesimales del Sistema Solar, que crecieron hasta convertirse en planetas como la Tierra o el núcleo de Júpiter, se formaron justo después de la condensación de estos minerales cristalinos.
Con su nuevo descubrimiento, este equipo ha encontrado evidencia de estos minerales calientes que comienzan a condensarse en el disco alrededor de HOPS-315. Sus resultados muestran que el SiO está presente alrededor de la estrella bebé en su estado gaseoso, así como dentro de estos minerales cristalinos, lo que sugiere que apenas está comenzando a solidificarse. "Este proceso nunca se ha visto antes en un disco protoplanetario, ni en ningún lugar fuera de nuestro Sistema Solar", declara el coautor Edwin Bergin, profesor de la Universidad de Michigan (EE. UU.).
Estos minerales se identificaron por primera vez utilizando el telescopio espacial James Webb, un proyecto conjunto de las agencias espaciales de Estados Unidos, Europa y Canadá. Para averiguar de dónde provenían exactamente las señales, el equipo observó el sistema con ALMA, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, operado por ESO junto con sus socios internacionales en el desierto de Atacama, en Chile.
Con estos datos, el equipo determinó que las señales químicas provenían de una pequeña región del disco que rodea a la estrella equivalente a la órbita del cinturón de asteroides que hay alrededor del Sol. "Estamos viendo estos minerales en este sistema extrasolar en el mismo lugar en que los vemos en los asteroides del Sistema Solar", afirma el coautor Logan Francis, investigador postdoctoral en la Universidad de Leiden.
Debido a esto, el disco de HOPS-315 proporciona un maravilloso análogo para estudiar nuestra propia historia cósmica. Como dice van 't Hoff, "este sistema es uno de los mejores que conocemos para investigar algunos de los procesos que ocurrieron en nuestro Sistema Solar". También proporciona a la comunidad astronómica una nueva oportunidad para estudiar la formación temprana de planetas, al actuar como un modelo de los sistemas solares recién nacidos en toda la galaxia.
Elizabeth Humphreys, astrónoma de ESO y directora del Programa Europeo de ALMA (quien no participó en el estudio), afirma: "Me impresionó mucho este estudio, que revela una etapa muy temprana de la formación de planetas. Sugiere que HOPS-315 se puede utilizar para comprender cómo se formó nuestro propio Sistema Solar. Este resultado pone de relieve la fuerza combinada de JWST y ALMA para explorar discos protoplanetarios".
Esta investigación fue presentada en el artículo “Refractory solid condensation detected in an embedded protoplanetary disk” (doi: 10.1038/s41586-025-09163-z) que aparece en la revista Nature.
El equipo está compuesto por M. K. McClure (Observatorio de Leiden, Universidad de Leiden, Países Bajos [Leiden]); M. van 't Hoff (Departamento de Astronomía, Universidad de Michigan, Michigan, EE.UU. [Michigan] y Universidad de Purdue, Departamento de Física y Astronomía, Indiana, EE.UU.); L. Francis (Leiden); Edwin Bergin (Michigan); W.R. M. Rocha (Leiden); J. A. Sturm (Leiden); D. Harsono (Instituto de Astronomía, Departamento de Física, Universidad Nacional Tsing Hua, Taiwán); E. F. van Dishoeck (Leiden); J. H. Black (Universidad Tecnológica de Chalmers, Departamento de Espacio, Tierra y Medio Ambiente, Observatorio Espacial de Onsala, Suecia); J. A. Noble (Física de las Interacciones Iónicas y Moleculares, CNRS, Universidad de Aix- Marsella, Francia); D. Qasim (Instituto de Investigación del Suroeste, Texas, EE.UU.); E. Dartois (Instituto de Ciencias Moleculares de Orsay, CNRS, Universidad de Paris-Saclay, Francia).
El conjunto ALMA, (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) es una instalación astronómica internacional fruto de la colaboración entre ESO, la Fundación Nacional para la Ciencia de EE.UU. (NSF, National Science Foundation) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS, National Institutes of Natural Sciences) en cooperación con la República de Chile. ALMA está financiado por ESO en nombre de sus países miembros; por la NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC, National Research Council) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (NSTC, National Science and Technology Council) de Taiwán, y por el NINS, en cooperación con la Academia Sínica (AS) de Taiwán y el Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea (KASI, Korea Astronomy and Space Science Institute). La construcción y operaciones de ALMA están lideradas por ESO en nombre de sus países miembros; por el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO, National Radio Astronomy Observatory), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de América del Norte; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ, National Astronomical Observatory of Japan) en representación de Asia Oriental. El Observatorio Conjunto ALMA (JAO, Joint ALMA Observatory) proporciona al proyecto la unificación tanto del liderazgo como de la gestión de la construcción, puesta a punto y operaciones de ALMA.
El Observatorio Europeo Austral (ESO) pone a disposición de la comunidad científica mundial los medios necesarios para desvelar los secretos del Universo en beneficio de todos. Diseñamos, construimos y operamos observatorios de vanguardia basados en tierra -utilizados por la comunidad astronómica para abordar preguntas emocionantes y difundir la fascinación por la astronomía- y promovemos la colaboración internacional en astronomía. Establecida como organización intergubernamental en 1962, hoy ESO cuenta con el apoyo de 16 Estados Miembros (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza), junto con Chile, país anfitrión, y con Australia como socio estratégico. La sede de ESO y su planetario y centro de visitantes, el ESO Supernova, se encuentran cerca de Múnich (Alemania), mientras que el desierto chileno de Atacama, un lugar maravilloso con condiciones únicas para observar el cielo, alberga nuestros telescopios. ESO opera tres sitios de observación: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope junto con su interferómetro VLTI (Very Large Telescope Interferometer), y telescopios de rastreo como VISTA. También en Paranal, ESO albergará y operará el Cherenkov Telescope Array South, el observatorio de rayos gamma más grande y sensible del mundo. En Chajnantor, junto con socios internacionales, ESO opera ALMA, una instalación que observa los cielos en el rango milimétrico y submilimétrico. En Cerro Armazones, cerca de Paranal, estamos construyendo "el ojo más grande del mundo para mirar el cielo": el Telescopio Extremadamente Grande de ESO (ELT, Extremely Large Telescope). Desde nuestras oficinas en Santiago (Chile), apoyamos el desarrollo de nuestras operaciones en el país y nos comprometemos con los socios chilenos y con la sociedad chilena.
Las traducciones de las notas de prensa de ESO las llevan a cabo miembros de la Red de Divulgación de la Ciencia de ESO (ESON por sus siglas en inglés), que incluye a expertos en divulgación y comunicadores científicos de todos los países miembros de ESO y de otras naciones.
El nodo español de la red ESON está representado por J. Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmanovitch.
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https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2025/07/03/6866670ee85eceb76a8b457e.html